|
Todos los viajes tienen un
núcleo alrededor del cual acaban articulándose, nuestro
viaje a Turquía acabo siendo el viaje al corazón de
Turquía; la capadocia; en busca del corazón de ámbar que
acabó estando en Estambul verdadera capital del país.
Primer día: sábado 15 de marzo
Salir de mi ciudad para viajar al exterior no es
fácil, Algeciras se tuerce cuando intentas salir de ella;
horas de coche, de esperas en aeropuertos, de trasbordos y
más trasbordos, de controles, de comidas malas y caras, de
prisas por llegar a tiempo; es algo que por suerte tu
cabeza olvida pronto, si no, no viajaría más alla del
campo de Gibraltar. Al llegar al aeropuerto de Ataturk en
Estambul sobre las 17:00 nos esperaba Ahmet( llámame Ángel
dijo)que rápidamente se presento como alguien que estaba
un 25% loco, y hasta la llegada al hotel Asur nos
estuvo explicando detalles de Estambul bastante
interesantes, aunque quizás se extendió demasiado en
el tema de los robos:-tened mucho cuidado con ellos-
decía, todo además aderezado con su humor que él no paraba
de decir que eran películas turcas( en una de ellas; tras
ponernos detrás de un coche de la policía; empezó a
fantasear con el conductor que si le dábamos por detrás
ellos saldrían corriendo por no pagar la multa y la
policía, pensando que era por algo más gordo, acabaría
disparándonos a nosotros dos, pobres españolitos, y que
cuando encontraran nuestros pasaportes dirían: ¡
nooo! Y se echarían las manos a la cabeza…y se reía al
contárnoslo, al ver nuestra cara de póker volvía a
repetir:
- Película turca, recuerda 25% loco… en fin. Esa noche
(alrededor de las 7) tras guardar nuestras pertenencias
más valiosas en la caja de seguridad del hotel (con el
número 13) nos fuimos a dar una vuelta por Estambul. A
pesar de haber recorrido sus calles infinidad de veces en
el google earth me di cuenta de que Estambul tiene más
cuestas de las que parecía (no es fácil andar por ella y
además acabas perdido muy rápidamente). Llegar al
barrio de Sultanahmet dónde se encuentra Aya Sofía y
la Mezquita Azul por la noche es algo que te deja sin
palabras; separadas por una fuente parecen rivalizar en
belleza, de hecho Lola y yo nunca no llegamos a poner de
acuerdo en cuál era más bonita: La mezquita azul es
esbelta y frágil mientras que Aya Sofía está
perfectamente plantada pese a sus años sabiéndose
una de las nuevas 7 maravillas del mundo sin serlo, cosas
de internet.
Así con nuestra pequeña discusión nos dirigimos a la zona
del puente Gálata para cenar algo de pescado y tuvimos
nuestra primera experiencia con los restaurantes: todos y
digo todos tienen una persona en la calle que intenta
venderte su restaurante a pesar de haberte visto rechazar
los restaurantes cercanos( menos de un metro), que no
cenabas tan pronto, que estabas paseando, que ya habías
cenado, que te dejaran en paz…seguían uno tras otro
diciéndote lo mismo en un español de risa con frases como;
¡malagueño ven¡, bueno, bonito, barato, incluso más que
Carrefour…al principio te hace gracia pero acabas un poco
harto pensando que Carrefour es en lo que menos
quieres pensar en Estambul.
Como venganza acabamos comiendo un bocadillo de sardina
asada recién pescada en el cuerno de Oro en uno de los
|