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egipto- diario de viaje de un crucero por el nilo  2

   
 

tramo  anterior 1                                                                   

El bazar está abierto (mentiroso canalla!!!). Se trata de un pasillo cubierto con tiendas a ambos lados. No tenemos mucho tiempo así que hay que darse prisa. En un aparador figura que nos llama la atención y directamente nos metemos dentro de la tienda. A veces, esto puede ser una buena táctica porque cuando entras tú parece que son menos plastas y te dejan salir igual que has entrado. Ahora bien, si son ellos los que te convencen para entrar... lo vas a tener más difícil a la hora de salir. No sé... mejor averiguarlo por uno mismo. Negociamos por una cabeza de piedra (o algo similar). Nos piden 500 £ pero nosotros ofrecemos 50. El vendedor se piensa que le tomamos el pelo, pero de eso nada de nada, se lo decimos profundamente serios. En un instante nos coge la calculadora, hace cuatro cálculos y nos rebaja la cabeza a 350 £. Vamos bien... pero nos mantenemos firmes y subimos a 55. Toda esta escena hay que imaginársela con nosotros hablándonos en código Morse para que no nos entiendan y haciendo uno de policía bueno y otro de policía malo, como si uno quisiera comprar y el otro no. Todo pura comedia. Que si sí, que si no... al final ofrecemos 60 £ y nada más. Dicen que no y nos vamos. Al abrir la puerta decididamente para salir de la tienda, aceptan el precio. Al bote!!!

 

Andamos 15 metros y otra piedra en el aparador de otra tienda. Empieza a ser tarde y aún nos queda buscar locomoción para volver al autobús. Entramos, pedimos precio y... halaaaaa!!! 650 £!!! Jajajajaja. Nos reímos allí delante y nos llevamos las manos a la cabeza (todo pura negociación). Les decimos a los vendedores que unos metros atrás hemos comprado una figura parecida por 40 £ (20 menos de lo que realmente nos ha costado, una jugarreta de comprador mafioso). Nos piden verla (eso significa que tenemos posibilidades) La desenvolvemos y claro... nos dicen que no vale nada, que es pura baratija (otra actuación igual de falsa que la nuestra). Pero no nos amedrantamos y le decimos que la figura nos gusta y si nos la deja por el mismo precio, 40 £, nos la llevamos. Coge la calculadora y la rebajan a 200, pero nos sigue pareciendo muy muy cara. Hacemos tarde, así que recogemos nuestra piedra y nos marchamos. Todo de buen rollito ehhh! El vendedor sale de la tienda detrás nuestro pero no rebaja mucho el precio. En cuanto ve que empezamos a negociar con un taxista para marcharnos... accede a 45 £. Otra victoria!!! Volvemos a la tienda a por la piedra y... ojo!!! El otro vendedor ya estaba empezando a empaquetar otra figura (por supuesto más pequeña y más fea) pero nos hemos dado cuenta y nos llevamos la nuestra. Para mafiosos nosotros los que más!!!

Es decir, que por mucha broma y mucho refresco gratuito, fijaros siempre en que lo que habéis comprado es lo que os lleváis a casa!!! El regateo ha sido bestial, y aunque salimos pletóricos, tenemos la sensación de haber pagado mucho porque los tipos aún se han quedado muy contentos y no han protestado mucho. ¡Qué divertido esto de jugar al regateo; y cómo nos gusta!!!

Negociamos un taxi y nos acerca por 6 £ (pedía 20) hasta el bus. La historia de siempre: si no rebajan el precio o se acepta el precio o te marchas a buscar otro que se avenga a negociar. En la mayoría de los casos, en cuanto te vas decidido a otro taxista bajan el precio de golpe (porque esta muy inflado para el turista), y en el caso de que no fuese así pues negocias con otro. El viaje apenas dura unos minutos. Llegamos y el grupo aún no está al completo. Qué bien!!! En cuanto todos aparecen salimos hacia el aeropuerto de Luxor donde cogemos el avión que nos llevará hasta El Cairo.

 

el tiempo en El Cairo  ahora

El viaje en avión dura poquito, como una hora. Llegamos, cogemos las maletas y nos reparten en los hoteles. El destino ha querido que coincidamos en el mismo hotel con los brasileños y los mejicanos!!! La mayoría de los caguetas se van al Ramsés Hilton, al centro. Nuestro hotel es el Intercontinental Pyramids Park, en Giza, cerca de las pirámides (aunque no tan cerca como para ir a pie)

La recepción, la piscina, la habitación, el baño... todo muy, muy bien. Este viaje esta resultando mejor de lo que nos pensábamos, y eso que ya pensábamos que era genial. Mejor, mejor... que todo siga de la misma manera!!!

 

Entre pitos y flautas se ha hecho súper tarde. Son pasadas las 00:00, así que decidimos quedarnos a cenar un tentempié en el hotel: un sandwich club, unos spaguettis, una cervecita y un ice tea (99 £ / 15 €).

 

Martes, 17 de junio de 2003

Desayunamos a las 7 de la mañana: bollos, zumo natural, karkadé, cereales, embutidos, huevos, plum cake... y el mismo y delicioso ice tea que preparan en el bar (que hay que pedirlo y no tiene cargo extra). A este paso, por mucho calor que haga y muchas cagarrinas que nos pillen, aún vamos a volver con más peso del que llegamos.

Cambiamos unos cuantos euros en el banco del hotel y nos añadimos al autocar del grupo, que nos ha venido a buscar para ir a las Pirámides de Giza (la visita esta incluida). Llegamos al recinto y vamos directos a la taquilla para comprar el ticket para entrar en Keops (la mayor de las Pirámides). La entrada para acceder al interior de la gran pirámide cuesta 40 £. Sólo venden 150 entradas al día y sólo una por persona. Estamos de suerte!!! En mis anteriores visitas a El Cairo nunca había podido comprar una de las 150 entradas, pero esta vez síííí!!! Supongo que tengo que darle las gracias a los señores Bush, Blair y Aznar por tener una entrada debido a la escasez de turismo.

Hace casi 5.000 años, tres generaciones sucesivas levantaron, en menos de 100 años, las tres monumentales pirámides: Micerinos, Kefrén y Keops, en la meseta de Giza. Las pirámides son uno de esos lugares que nunca te dejan indiferente, por muchas o ninguna vez que hayas estado aquí, por muchas veces que las hayas visto por televisión o por mucho que te las hayas imaginado. Tantas y tantas piedras, y tan y tan bien puestas no resultan cosa fácil de entender y menos aún si tenemos en cuenta que sólo eran tumbas para los faraones. Contrariamente a lo que nos pensábamos, la primera pirámide que se levantó en Giza fue la de Keops, la mayor, y la más reciente (dicho así parece que tenga 4 días) es la más pequeña, Micerinos. Este hecho quizás indique un declive del poder o un cambio de prioridades, ya que después, los enterramientos de los faraones se trasladaron a las tumbas del Valle de los Reyes.

 

el tiempo en Giza  ahora

El interior de la Gran Pirámide es espectacular (sin duda es la mejor de las tres), pero no en cuanto a dibujos y grabados (que no tienen o no se ven), sino en cuanto a sentir la sensación de tener toneladas de piedras encima de ti y saber que llevan ahí tantos años esperándote.

Así pues, el interior no tiene nada de especial pero, entrar e imaginar cómo fueron capaces de levantar semejante mole, pone los pelos de punta. No llevamos ninguna balanza para comprobarlo, pero nos dicen que cada piedra pesa más de dos toneladas, y se calcula que hay entre dos y tres millones.

Y sin embargo, a pesar de su inmenso tamaño (137 m. de altura), la precisión es enorme: la mayor diferencia entre sus 4 lados, de 230 m. cada uno, es de 4 cm.

La visita por el interior de la pirámide consiste en recorrer, a gatas, un empinado y estrecho corredor de unos 20 m. donde a duras penas caben dos personas de ancho. Luego, se llega a una galería de unos cuantos metros de altura donde uno puede volver a estirar las piernas y ponerse de pie. Se suben unos cuantos escalones durante otros 25 m. y otra vez toca agacharse hasta llegar a la cámara del faraón. Una sala que, en la actualidad, sólo contiene un sarcófago. En cuanto llegamos a la sala funeraria... vengaaaaa!!! Todos adentro de lo que queda del sarcófago!!! La peña estamos un poco colgados, será culpa del calor???

Después de la visita, volvemos al autobús y nos alejamos a una pequeña meseta para ver las tres pirámides y poder tomar unas fotos con perspectiva.

Ahora le toca el turno a la Esfinge; la primera estatua colosal conocida del antiguo Egipto (20 m. de altura y 73 m. de largo), que podría representar al faraón Kefrén con el cuerpo de un león como el protector de las pirámides frente al mundo de los vivos (la ciudad). La verdad es que, después de visitar las Pirámides, la Esfinge nos sabe a poco.

La visita ha llegado a su fin, y se acerca la verdadera hora de las compras. El guía ya se frota las manos pensando en suculentas comisiones que van a salir de nuestros bolsillos y van a ir directo al suyo. Primera parada: tienda de perfumes. Nos dejamos camelar por un tipo engañabobos, que se las da de clarividente y explica y vende la esencia de los perfumes que en Europa conocemos. Efectivamente, picamos!!!. Compramos 3 frascos de 70 gr. cada uno (a 2 £ por gr. nos cuesta cada frasco 140 £ = 20 €): uno de esencia de rosas y los otros 2 de Opium. Salimos muy contentos de la tienda, aunque esa misma noche descubriremos que en Jan al Jalili los venden a 1 £ por gramo. A mitad de precio!!!

Segunda parada: Cutre tienda de papiros (pero cutree cutreeee) a la que el guía nos lleva con el argumento de ser la única en todo El Cairo donde el papiro es verdadero papiro. Menuda engañifa!!!. Vaya tienducha!!!. No hemos visto papiros más feos y más caros en nuestras vidas (y eso que nos hacen no sé cuánto descuento). Aún así siempre hay los que pican y escuchan la palabra del guía como la del profeta Moisés. Lo mejor de la visita es que, además de corta, nos han explicado el proceso de elaboración del papiro y sobretodo... cómo distinguir uno impreso de uno pintado (te mojas el dedo, lo frotas por encima del dibujo y si la pintura se corre es que está pintado y si no, es que se trata de una impresión).

Después de las compras nos dejan, a los que no hemos contratado la visita al museo de antigüedades de El Cairo, en nuestros hoteles. Nada más llegar, nos vamos directos a la cafetería a darnos un pequeño placer: pastelitos y té frío. Y después de reponer fuerzas... a la piscina a hacer el perruno!!! Que ya nos toca!!!.

Después de un par de horitas de verdaderas holidays, quedamos con los made in Brasil & México para ir a comer. ¡Y cómo no! Mamoneo en la puerta del hotel entre el botones (que ya le tenemos el ojo echado por caradura a la hora de poner la mano), la recepcionista y el taxista. Nos piden 25 £ para llevarnos, en un sólo taxi, al restaurante Andrea's Giza. Como es tarde y estos hoteles grandes tienen un trecho hasta salir a la calle decidimos aceptar. El taxi no tiene aire acondicionado y la única forma de hacer correr el aire es bajar las ventanas con una única maneta de quita y pon que nos pasa el taxista. Que rule, que rule!!!

Comemos como faraones en un restaurante nada turístico y además con un decorado muy particular: paredes y techos rojos, ventanas con vitrales, lámparas con forma de candil, sillas de madera a cual más coja... Todo muy sencillo, pero con encanto. Un sitio que quizás sea más bonito aún si se va a cenar. Como no sabemos qué pedir, encargamos un menú variado que sale a 25 £ por persona más las bebidas. La comida consiste en un sinfín de aperitivos y medio pollo a la brasa con patatas fritas. Todo riquísimo e interminable. La cuenta sube a 222 £ con bebidas (aguas, muchas coca-colas con hielo, y una cerveza) y un 10% de servicio incluido, es decir... unos 32 € en total (aproximadamente 5 € por persona). Muy, muy recomendable por comida, atención y entorno.

 Al taxista le hemos dicho que no nos esperara porque no volveríamos con él, pues pensamos que las 25 libras que nos ha cobrado son una turistada, pero... ahí está esperando a la salida del restaurante para volvernos a timar. Pero nastic de plastic. Ahora tenemos nosotros la sartén por el mango pues aquí ya estamos en la calle y taxis no nos faltarán. Negociamos el precio de regreso y con un estira y afloja nos devuelve al hotel por 10 £. Esto es Egipto!!!.

El taxi está bastante destartalado, pero el conductor, Aziz, parece buena gente. Además, en éste cabemos los 6 con lo que a la hora de pagar tocará a menos por barba. Así que durante los pocos minutos que dura el trayecto barajamos la posibilidad de contratarlo para esta misma tarde y para el día de mañana. Preguntamos precios y nos pide 90 £ por ida y vuelta, esta noche, al Jalili, y 160 £ por un día completo. ¿160 £ por todo un día de arriba abajo sin parar y 90 por un trayecto de ida y vuelta??? Nos parece desproporcionado. Al final hay acuerdo: esta noche nos lleva y nos trae por 50 £ y mañana todo el día por 125 £, de 7:30 de la mañana hasta la madrugada, y tantos viajes como queramos. Aziz me llama Sharon por apretar el precio, y aunque me lo dice como un insulto yo me lo tomo como un halago por buen regateador.

Ahora que ya hemos llenado nuestras panzas y tenemos el transporte arreglado para esta noche y para mañana ya podemos descansar tranquilos. Hacemos una siesta y antes de que nos demos cuenta ya toca ducharse y volver a salir. El taxi nos está esperando. El trayecto hasta Jan el Jalili dura una media hora (no hay demasiado trafico) y el taxi nos deja y nos esperará en una especie de pequeño parking que hay justo enfrente.

Jan al Jalili o Khan el Khalili es un enorme y exótico zoco atiborrado de tiendas de artesanía, souvenirs, especias, telas... y todo lo que uno pueda imaginarse, abierto hasta bien entrada la madrugada. Es un lugar muy divertido si se toma con buena filosofía y pocas prisas. Tiendas, tiendas y más tiendas. No se acaban nunca, y sobretodo mucha muchísima vida en la calle, y aunque no es un lugar muy tranquilo, sí que es un lugar muy seguro. Deambulamos por calles y callejones, nos sentamos a pie de calle en el famoso café Fishawi, compramos 2 pares de chancletas de piel de camello (35 £ el par = 5 €) en una tienda de marroquinería. Pasamos más de una hora en una tienda de papiros, Sunny Land Papyrus, muy seria (precios fijos o casi fijos) y muy recomendable. Salimos con tres papiros del tamaño de un A3 (no el Audi sino el papel) por 45 £ cada uno (6-7 €), y nos regalan un cuarto papiro más pequeño que valía 15 £. Es súper tarde pero no queremos meternos en la cama con el estómago vacío, así que nos vamos a una terraza-balcón que hay en una callejuela, casi en la esquina de la mezquita de Sayidna al-Hussein. Tomamos unos riquísimos zumos naturales de mango y fresa (a 5 £).

Mientras nosotros no paramos quietos, Aziz pasa las horas charlando con otros taxistas. Pasada la una de la madrugada ya es hora de ir a coger la cama lo antes posible. Nos quedaríamos más, pero... mañana (ya hoy) hay que volver a la carga bien temprano, Egipto nos espera. Aziz parece que nunca tiene ninguna prisa por llevarnos de vueta al hotel y marcharse a su casa. No es un hombre de mucha conversación, pero si le preguntas siempre te da charla. Nos deja en el hotel y le pagamos las 50 libras que habíamos acordado. Quedamos con él a las 7:30 de la mañana para salir hacia Abusir y compañía.

Miércoles, 18 de junio de 2003

Nos despertamos a las 6:45 y a las 7 ya estamos listos para empezar a desayunar. Tomamos un poco de ésto y un poco de aquello, y sobretodo... dos ice teas. Ummmm!!! Qué ricos!!! Somos de costumbres fijas. A las 7:45 empieza nuestra jornada turística. Hoy exploraremos los alrededores de El Cairo. Nuestro plan matutino incluye echar un vistazo a Abusir, Saqqara y Dahsur, tres lugares muy distintos al bullicio del El Cairo y que, por suerte o por desgracia, atraen a muy pocos visitantes. Excepto en Saqqara, en los otros sitios estamos completamente solos.

Hoy hace un día muy gris, o hay mucha contaminación o será cualquier cosa menos lluvia. ¡Qué pena! Pues los paisajes que atravesamos son auténticos vergeles.

A 27 km. al sur de El Cairo encontramos nuestro primer destino: Abusir. El complejo está en reformas y teóricamente no se puede visitar, pero aquí si sueltas la mosca puedes tener la suerte de que te dejen entrar. Aziz pregunta y tenemos las puertas abiertas, a cambio de una propinilla y de no hacer mucho ruido. El recinto esta al borde del desierto y empezamos una caminata por lo que queda del templo acompañados por un trabajador que conoce el camino y un poquito de inglés. No se puede entrar en la pirámide de Sahure, pero caminando entre piedras y arena la visita se convierte en una aventura. Aquí no hay rastro de vida vegetal. Decidimos dar 20 £ de propina para que se las repartan entre los que nos han dejado pasar y el señor que nos ha acompañado. Quieren más, ¡cómo no!, pero a nosotros ya nos parece bien. No se trata de ser rácano a más no poder, sino de pagar un precio justo en comparación al valor de cosas que conocemos (taxis, transportes, bebidas...)

Volvemos al taxi y proseguimos en dirección a Saqqara. Saqqara se convirtió en la necrópolis real de Menfis, capital del Imperio Antiguo, antes de que lo fuera Giza. Y a medida que Menfis crecía, el complejo de Saqqara también, hasta llegar a cubrir un área de 7 km. El ticket de entrada vale 10 £ por persona (bueno...vale 20, pero nosotros mostramos el DNI como el carnet de estudiante, y así pagar la mitad), más 5 £ si se quieren visitar las nuevas tumbas (eso dice el ticket), y 5 £ más si se quieren sacar fotografías.

Lo más espectacular que encontramos aquí es la pirámide escalonada de Zoser, el prototipo de las de de Giza. Y como nos viene de gusto dar la vuelta a la pirámide y cansarnos poco, hacemos el paseo montados a camello. Toca regatear, pero ya no es problema. Ya no nos queda gota de vergüenza, así que 5 £ por camello y gracias. Excepto la subida y la bajada al camello, que da hasta vértigo, el ir montado sobre él es como ir sentado encima del tío vivo, que no deja de subir y bajar lentamente. Pensamos que la entrada a las nuevas tumbas es para visitar la mastaba de Ti (aunque no estamos seguro de que sea ésta). Un señor, que resulta ser el vigilante, nos localiza entre las arenas del desierto, nos pide el ticket y nos lleva hasta la entrada de la mastaba. Saca su llave, abre la puerta y pa dentro. El recinto es pequeño, pero sus cámaras están cubiertas con dibujos de los oficios, jeroglíficos y figuras esculpidas en la piedra.

Volvemos al taxi y cuando pensábamos que ya íbamos hacia Dahshur, Aziz hace otra parada. Se trata de la pirámide de Mereruka, también en Saqqara, e incluida en el precio de la entrada. Queda claro que nuestro taxi no es la primera vez que viene por aquí y se conoce el lugar. Desde el exterior, la pirámide no parece gran cosa pero el interior está lleno de cámaras con pinturas y estatuas. No está mal, pero ya nos cuesta sorprendernos.

Ahora sí que emprendemos camino hacia Dahshur, que se encuentra a 64 km. de El Cairo, y donde destacan la pirámide combada, que es la primera pirámide propiamente dicha (ya no es escalonada) y la pirámide roja. Ambas tienen poco màs de 4.500 años de antigüedad, y se construyeron después de la pirámide de Zoser y antes que las de Giza y Abusir.

Pagamos las 5 £ que vale la entrada y que incluye entrar en la pirámide roja. Es muy similar e igual de impresionante que la de Keops, pero mucho más barata (aquella costaba 40 £) y mucho más tranquila, pues estamos completamente solos en medio de la nada.

A la pirámide combada no se puede acceder, pero nos acercamos tanto como podemos con el taxi para tomar unas fotografías.

La visita ha llegado a su fin y hemos quedado muy, muy y muy contentos de la excursión. Altamente recomendable!!!. Regresamos a comer a El Cairo. Aziz nos lleva a un restaurante detrás de las pirámides de Giza bastante correcto y con aire acondicionado (que es de agradecer). Tomamos unos menús (25 £ con bebidas incluidas). Después de comer regresamos al hotel. Quedamos con Aziz para que nos venga a recoger sobre las 8 de la tarde para ir al centro, y nos vamos todos a descansar, unos a la habitación y otros a la piscina. Nosotros somos de los primeros. Después de tres horas de siesta, ya nos volvemos a sentir con las pilas recargadas. Ya estamos listos para volver a Jan al Jalili, nuestro rincón preferido.

Antes de entrar en el mercado turístico, nos gustaría ver la danza de los derviches (que, según la guía, la entrada es gratuita) en Al Ghurí, pero una vez ahí, nos informan que el espectáculo ha sido trasladado a otro lugar (a la Ciudadela). Así que, ya que estamos, decidimos visitar la mezquita de Al Ghurí. En esta zona, y a pesar de estar a escasos metros del Jalili (justo en el otro lado de la calle) los turistas también brillan por su ausencia.

Nos ofrecen visitar la mezquita y el minarete por 12 £ por persona (sin dudarlo haceros pasar siempre por estudiantes o pagareis el doble). El tipo parece un poco mafioso y aquí no hay ticket que valga; el dinero directo a su bolsillo, pero bueno... más se perdió en Cuba. Lo único interesante, es la vista desde lo alto del minarete (da un vértigo que saca el hipo), con la ciudad y el mercadillo a nuestros pies. Callejeamos un poco por los alrededores de la mezquita (el mercado árabe) y regresamos al Jalili.

Recorremos decenas de callejones, compramos incienso y ½ kilo de carcadé (35 £ x kg.) en una tienda de alimentación con muy buen aspecto y sin regateo que valga. También visitamos la famosísima tienda de Jordi donde compramos perfumeros y un papiro. Jordi tiene precios fijos, y bastante baratos. No sería mala idea pasarse por aquí antes de empezar a comprar para enterarse un poco de por donde va la cosa. Un ejemplo: papiros bonitos y pintados (hice la prueba de la churrupaílla en uno que no me quedé y que escondí debajo del montón) a 10 £ (tamaño A3/A4). Quizás el papiro no sea papiro papiro, no lo sé. Lo que es seguro es que a estos precios no se trata de ningún un robo.

Otra vez estamos hasta la tantas, y hacia las dos de la madrugada y sin cenar, nos retiramos. Si en la cubierta del crucero el tiempo pasaba lentamente, aquí parece que nos roben los minutos.

La calle está repleta de gente. Aziz nos explica que es muy normal que los hombres estén en la calle hasta muy muy tarde, charlando en cualquier sitio, o sentados en un bar con una sisha en una mano y un te con menta en la otra. Algo así como la vida en verano en nuestros pueblos, con la diferencia de que aquí se ven pocas mujeres y muchas sishas.

Realmente, para los que como nosotros disfrutan moviéndose y no les gusta pasarse los días tumbados a la bartola, lo de coger un taxi por todo el día vale mucho, muchísimo la pena, aunque no se vaya muy lejos. Vale tanto la pena que en otra reunión improvisada y de última hora decidimos contratarlo de nuevo para el último día que nos queda. El muy cara nos pide más dinero. ¡Yo ya no sé si esto es cachondeo o qué! ¿Cómo le vamos a pagar más sin ir más lejos??? Además... saldrá más caro porque los mejicanos ya están que no se aguantan los pedos y dicen que mañana nos abandonan, que no se piensan mover de la piscina. Así que como los mejicanos ya no volverán a pisar el taxi decidimos pagar el día de hoy. Habíamos acordado 125 £ y le damos 150. Parece que Aziz está contento. Buenas noches, Aziz!!!. ahora no te vayas a gastar todo el dinero yéndote de fiesta, que la noche es joven, pero tú ya no!!!.

Estamos agotados ...ufffff... pero estamos más hambrientos que cansados, así que mientras todos se van a dormir, nosotros no perdonamos el llevarnos algo a la boca y un par de aspirinas para reponer fuerzas. ¡Qué menos!!!. ¡Por fin a la cama!. Ayyy cuanto echo de menos estar mas tiempo abrazado a la almohada...

 

Jueves, 19 de junio de 2003

 

¿Pero cómo???. ¡No es posible!!!. ¡Otra vez el despertador!!!. Pero... ¡si no hemos tenido tiempo casi ni de ponernos el pijama!!!. Son las 7:15 y definitivamente... esto no son vacaciones.

A las 7:30 ya estamos poniendo gasolina al body para salir a las 8:15 hacia el mercado de camellos de Birqash, a 30 km. al norte de El Cairo. No sabemos bien bien qué es lo que vamos a ver ni porque venimos aquí, pero pensamos que puede ser un lugar interesante para salir del asfalto.

Hoy el día también está muy feo, aunque seguro que del cielo no cae ni una gota. Llegamos al mercado. Se trata de un recinto cerrado, lleno de camellos deambulando por allí en pequeños grupos. Aziz nos da un gayato, que saca del maletero y es propiedad de su padre, para ahuyentar a camellos curiosos si se acercan demasiado. Gracias a Dios, no hará falta utilizarlo. Caminamos por dentro del recinto causando la misma sorpresa a los egipcios que a nosotros sus camellos. Nos saludan y algunos hasta se acercan a vernos de cerca y sacarse una foto con nosotros. No hay mucho más que ver.

Regresamos a El Cairo y nos dirigimos a echar un vistazo a la ciudad de los muertos en taxi. Un lugar donde vivos y muertos comparten el mismo suelo. Las casas, las tumbas y los mausoleos están unos junto a otros. A veces unos dentro de otros. Años atrás éste era un lugar que no se recomendaba visitar, pero a nosotros nos parece un sitio tranquilo que se puede ver sin sentirse un bicho raro. Si más no, es curioso echar un vistazo, porque tampoco es que haya mucho que ver.

El calor empieza a apretar. Decidimos refugiarnos en el Museo de antigüedades de El Cairo, aunque no tenga aire acondicionado. Dedicamos la mayor parte del tiempo al tesoro del faraón Tutankamón. Quedamos muy sorprendidos ante la delicadeza de los más de 1.700 objetos que se encontraron dentro de la tumba, a cuál más especial. Hay de todo, no sé por dónde empezar: sillas, sillones, camas, juegos, cuchillos, arcos, flechas, joyas, carruajes, maquillajes, abanicos, vasijas... y cientos de cosas más que el difunto pudiera necesitar para llevar a cabo, en el más allá, cualquier tarea que le fuera encomendada. Casi mejor verlo por uno mismo. Lo más espectacular: la famosa máscara de oro macizo y dos de los sarcófagos (uno de madera y otro de oro) que contenían la momia del joven faraón. A todo ésto sólo añadir que la momia de Tutankamon es lo único que se ha dejado dentro de su tumba (la KV 62), en el Valle de los Reyes.

Dentro del museo también visitamos la sala de las momias. La visita no está incluida y hay que comprar un ticket especial en la entrada de la sala, que vale 40 £ (el doble que la entrada sencilla al museo). Vemos cara a cara unos pocos faraones, los más famosos: Tutmosis II, Seti I y el archifamosillo Rames II (Ramsi para los amigos). Resulta asombroso el estado de los cuerpos de más de 3.000 años. Con el paso de los días y la falta de sueño, se ven casi mejor que nosotros.

Del resto del museo ya nada nos llama la atención. Pasamos ante figuras y sarcófagos milenarios como el que pasa entre medio de puestos de fruta en un mercado. A lo tonto tonto, ya llevamos más de dos horas de museo. Crunch crunch... los estómagos empiezan a rugir.

Regresamos al taxi y a comer. Le decimos a Aziz que queremos ir al restaurante El Nil Fish. Según nuestra guía, está relativamente cerca del museo pero, como precavidos que somos, pensamos que no debe estar tan relativamente cerca como para ir a pie. Aquí cualquier distancia, por corta que sea o parezca, se puede hacer eterna entre el calor y calles y callejones que no salen en los mapas. Entre nuestras indicaciones, varias consultas a los peatones y después de dar varias vueltas... llegamos. Se trata de un restaurante de egipcios para egipcios, sin turistas y sin ningún atractivo especial desde la calle. Sólo se puede comer pescado y algo de verde. El restaurante tiene las mesas en el interior, y cara a la calle funciona como una casa de comidas para llevar. Escoges el pescado, te lo pesan, te lo cocinan a la plancha o frito, y te lo llevas o te lo comes ahí. Comemos gambas, dorada, sepia, mezzes (una selección de aperitivos, verduras y salsas con la que siempre acompañan las comidas) y aish (tortas de pan). Nos ponemos las botas!. Tanto que hasta nos cuesta acabarnos las 8 gambas que hemos dejado para el final. La cuenta final sube 96 £ (2.400 pts) con las bebidas y el servicio, a repartir entre los dos. El lugar no es bonito, pero el aire acondicionado y, sobretodo la comida, es muy recomendable.

Nada más salir del restaurante, compramos en una tienducha, tipo colmado, un par de tarjetas de teléfono para llamar a Spain desde las cabinas de la calle. Si queréis comprar tarjetas, localizar primero un teléfono, seguro que justo al lado tenéis donde comprar las tarjetas. Hay tarjetas de varios precios, las nuestras valen 15 £ y duran 3 minutos de conversación al extranjero. Lucia y Jonas se meten en un internet-café (hay que ir a buscarlos en los centros comerciales modernos) y nosotros nos vamos a tomar el postre al hotel Marriott, en el barrio de Zamalek, a escasos minutos de donde estamos. Zamalek es la zona más residencial del Cairo y el hotel Marritot es un antiguo palacio donde cada sala es una reliquia. Paseamos y nos damos un caprichito de merienda: tarta de chocolate y un par de zumos de frutas.

Regresamos a por los brasileños y ahora... hacia el hotel. Nos merecemos una ducha y una descanso, por corto que sea. Para los que no podáis pasar sin conectaros a internet, comentaros que en la mayoría de los hoteles es posible conectarse, así como telefonear, pero los precios son bastante más caros. Digamos que espabilarse en la calle resulta más divertido y barato, aunque luego todo lo que te ahorres por un lado te lo gastes en la merienda del Marriot.. Pero en eso consiste la gestión de un presupuesto; ahorrar aquí para gastar allí y viceversa.

Le comentamos a Aziz que esta noche queremos ir a ver el espectáculo de luz y sonido de las pirámides (40 £ por persona en la explanada que hay delante de la Esfinge). El show se hace cada día y en varios idiomas, pero ni ayer ni hoy toca en spanish, así que nos tendremos que conformar con ir a mirar y gracias. Aziz nos explica que tiene un conocido que, por 25 £ por persona, nos presta una azotea con unas vistas estupendas al espectáculo. Decidimos ir a ver sin comprometernos, aunque ya le decimos que tendrían que ser 25 £ con las bebidas incluidas.

Llegamos al hotel y antes de dormir un poco decidimos empezar a preparar las maletas y... joeeeer!!!. ¡¡¡Hay una que está hecha una mierda!!!. Como no hagamos algo se nos abre en medio del aeropuerto y seguro que lo primero que sale son los calcetines y calzoncillos sucios (es la ley de Murphy). Medio desesperados por no encontrar ninguna solución, decidimos pasar del problema momentáneamente. Nos duchamos y dormimos un poco.

Después de un breve descanso toca volver a salir de paseo con Lucia, Jonas y Aziz. Son nuestras últimas horas en El Cairo, así que hay que volver a salir a la carga, aunque sea a rastras y con unas ojeras que barren el suelo.

Salimos hacia las pirámides y en unos pocos minutos llegamos hasta un bloque typical Egipto. Un niño nos acompaña a la azotea, cada escalón es distinto y subimos totalmente a oscuras hasta arriba. En la azotea los ojos ya nos vuelven a servir, y lo primero que vemos son dos bancos de madera y una mesita que nos indican que no hay nada improvisado y que no somos los primeros en pasar por aquí, aunque tenemos toda la azotea para nosotros solos. La vista es impresionante y el lugar está de vicio. La paz de la terraza, la brisa que corre y las pirámides... a oscuras. Una gozada para relajarnos un poco del ritmo que llevamos!!!. Pedimos cervezas y también nos traen una botella de agua (cosa muy típica). Y de repente... Zaaas!!!. Las pirámides se encienden y empieza el espectáculo. Estamos a las mil maravillas!!!. Y para colmo, con la cámara de fotos apoyada en el súper-trípode, hacemos unas fotografías super-chachis.

Acaba el espectáculo y Aziz insiste en llevarnos a su casa, que está justo enfrente, para que conozcamos a su familia (qué corte!). Nos presenta a su madre, a su hermana, a su mujer y a sus dos pequeñajos: una niña y un niño. También nos enseña su casa y ya vemos que debe pertenecer a una clase media, aunque sus casas poco tienen que ver al nivel de vida en España. Nos invitan a un té hirviendo y hacemos cuatro tonterías con los niños.

Lucia y Jonas quieren volver al hotel, les acercamos y nosotros vamos al hotel Mena House a cenar. Este palacio-hotel es un lugar muy, muy bonito y muy, muy romántico. Damos un paseo y escogemos cenar, a la luz de las velas, en el restaurante que hay en el jardín, a los pies del palacio y de las pirámides iluminadas. La cuenta de la cena sale por 140 £ (3.500 pts). Y en definitiva... pensamos que vale la pena darse este capricho, pues en España costaría, como mínimo tres veces más.

Ahora... y antes de ir a dormir, toca solucionar el problemón de la maleta. Al menos tenemos la suerte que aquí, y aunque es la una de la madrugada, sabemos que algo encontraremos. Aziz nos acerca a una zona de compras donde todo está cerrado, aunque preguntando y ante la posibilidad de bussines... nos abren una tienda. Sí, sí, nos la abren!!! Nos quieren vender unas maletas que parecen salidas de las primeras olimpiadas griegas, pero no estamos tan desesperados. Casi prefiero que se me abra la maleta y se me salgan los calzoncillos en pleno aeropuerto a pasearme con esa antigüedad.

Mirando, mirando... y para demostrar lo muuuuy preocupados que estamos, compramos 5 huevos de piedra (a 12 £ cada uno) para no sé qué, pero de algo servirán, seguro!!!. Nos traen un rollo de cuerda que nos convence y que nos servirá para precintar la maleta. Nos sale más cara la cuerda (30 £) que las piedras, pero ya no nos quedan fuerzas para seguir regateando y además la necesitamos.

Aziz nos deja en el hotel. Le pagamos las 125 £ y un propinón de 50 £. Está muy contento, aunque no mira el dinero. Nos dice que somos muy buena gente y nos abrazamos y todo. Prometemos llamarle si un día volvemos a El Cairo, aunque no sabemos cuándo.

Llegamos a la habitación, nos duchamos y a la cama. Mañana será otro día

.Viernes, 20 de junio de 2003

El día de hoy se cuenta rápido. Lo más interesante ha sido conseguir levantarnos, conseguir vestirnos, y conseguir cerrar la maleta y envolverla en la súper cuerda de 30 £.

Y colorín colarado... este cuento se ha acabado !!!!!!!!!!!!!!!.

Hasta la próxima !!!

 

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