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tramo
anterior 1
El bazar está abierto
(mentiroso canalla!!!). Se trata de un pasillo cubierto con
tiendas a ambos lados. No tenemos mucho tiempo así que hay que
darse prisa. En un aparador figura que nos llama la atención y
directamente nos metemos dentro de la tienda. A veces, esto
puede ser una buena táctica porque cuando entras tú parece que
son menos plastas y te dejan salir igual que has entrado.
Ahora bien, si son ellos los que te convencen para entrar... lo
vas a tener más difícil a la hora de salir. No sé... mejor
averiguarlo por uno mismo. Negociamos por una cabeza de piedra
(o algo similar). Nos piden 500 £ pero nosotros ofrecemos 50. El
vendedor se piensa que le tomamos el pelo, pero de eso nada de
nada, se lo decimos profundamente serios. En un instante nos
coge la calculadora, hace cuatro cálculos y nos rebaja la cabeza
a 350 £. Vamos bien... pero nos mantenemos firmes y subimos a
55. Toda esta escena hay que imaginársela con nosotros
hablándonos en código Morse para que no nos entiendan y haciendo
uno de policía bueno y otro de policía malo, como si uno
quisiera comprar y el otro no. Todo pura comedia. Que si sí, que
si no... al final ofrecemos 60 £ y nada más. Dicen que no y nos
vamos. Al abrir la puerta decididamente para salir de la tienda,
aceptan el precio. Al bote!!!
Andamos 15 metros y otra piedra en
el aparador de otra tienda. Empieza a ser tarde y aún nos queda
buscar locomoción para volver al autobús. Entramos, pedimos
precio y... halaaaaa!!! 650 £!!! Jajajajaja. Nos reímos
allí delante y nos llevamos las manos a la cabeza (todo pura
negociación). Les decimos a los vendedores que unos metros atrás
hemos comprado una figura parecida por 40 £ (20 menos de lo que
realmente nos ha costado, una jugarreta de comprador mafioso).
Nos piden verla (eso significa que tenemos posibilidades) La
desenvolvemos y claro... nos dicen que no vale nada, que es pura
baratija (otra actuación igual de falsa que la nuestra). Pero no
nos amedrantamos y le decimos que la figura nos gusta y si nos
la deja por el mismo precio, 40 £, nos la llevamos. Coge la
calculadora y la rebajan a 200, pero nos sigue pareciendo muy
muy cara. Hacemos tarde, así que recogemos nuestra piedra y nos
marchamos. Todo de buen rollito ehhh! El vendedor sale de la
tienda detrás nuestro pero no rebaja mucho el precio. En cuanto
ve que empezamos a negociar con un taxista para marcharnos...
accede a 45 £. Otra victoria!!! Volvemos a la tienda a por la
piedra y... ojo!!! El otro vendedor ya estaba empezando a
empaquetar otra figura (por supuesto más pequeña y más fea) pero
nos hemos dado cuenta y nos llevamos la nuestra. Para mafiosos
nosotros los que más!!!
Es decir, que por mucha broma y
mucho refresco gratuito, fijaros siempre en que lo que habéis
comprado es lo que os lleváis a casa!!! El regateo ha sido
bestial, y aunque salimos pletóricos, tenemos la sensación de
haber pagado mucho porque los tipos aún se han quedado muy
contentos y no han protestado mucho. ¡Qué divertido esto de
jugar al regateo; y cómo nos gusta!!!
Negociamos un taxi y nos acerca por
6 £ (pedía 20) hasta el bus. La historia de siempre: si no
rebajan el precio o se acepta el precio o te marchas a buscar
otro que se avenga a negociar. En la mayoría de los casos, en
cuanto te vas decidido a otro taxista bajan el precio de golpe
(porque esta muy inflado para el turista), y en el caso de que
no fuese así pues negocias con otro. El viaje apenas dura unos
minutos. Llegamos y el grupo aún no está al completo. Qué
bien!!! En cuanto todos aparecen salimos hacia el aeropuerto de
Luxor donde cogemos el avión que nos llevará hasta El Cairo.
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el tiempo en El Cairo ahora |
El viaje en avión dura poquito,
como una hora. Llegamos, cogemos las maletas y nos reparten
en los hoteles. El destino ha querido que coincidamos en el
mismo hotel con los brasileños y los mejicanos!!! La mayoría
de los caguetas se van al Ramsés Hilton, al centro.
Nuestro hotel es el Intercontinental Pyramids Park, en Giza,
cerca de las pirámides (aunque no tan cerca como para ir a
pie) La recepción, la
piscina, la habitación, el baño... todo muy, muy bien. Este
viaje esta resultando mejor de lo que nos pensábamos, y eso
que ya pensábamos que era genial. Mejor, mejor... que todo
siga de la misma manera!!! |
Entre pitos y flautas se ha hecho
súper tarde. Son pasadas las 00:00, así que decidimos quedarnos
a cenar un tentempié en el hotel: un sandwich club, unos
spaguettis, una cervecita y un ice tea (99 £ / 15 €).
Martes, 17 de junio de 2003
Desayunamos a las 7 de la mañana:
bollos, zumo natural, karkadé, cereales, embutidos,
huevos, plum cake... y el mismo y delicioso ice tea
que preparan en el bar (que hay que pedirlo y no tiene cargo
extra). A este paso, por mucho calor que haga y muchas
cagarrinas que nos pillen, aún vamos a volver con más peso
del que llegamos.
Cambiamos unos cuantos euros en el
banco del hotel y nos añadimos al autocar del grupo, que nos ha
venido a buscar para ir a las Pirámides de Giza (la
visita esta incluida). Llegamos al recinto y vamos directos a la
taquilla para comprar el ticket para entrar en Keops (la mayor
de las Pirámides). La entrada para acceder al interior de la
gran pirámide cuesta 40 £. Sólo venden 150 entradas al día y
sólo una por persona. Estamos de suerte!!! En mis anteriores
visitas a El Cairo nunca había podido comprar una de las 150
entradas, pero esta vez síííí!!! Supongo que tengo que darle las
gracias a los señores Bush, Blair y Aznar por tener una entrada
debido a la escasez de turismo.
Hace casi 5.000 años, tres
generaciones sucesivas levantaron, en menos de 100 años, las
tres monumentales pirámides: Micerinos, Kefrén y Keops, en la
meseta de Giza. Las pirámides son uno de esos lugares que nunca
te dejan indiferente, por muchas o ninguna vez que hayas estado
aquí, por muchas veces que las hayas visto por televisión o por
mucho que te las hayas imaginado. Tantas y tantas piedras, y tan
y tan bien puestas no resultan cosa fácil de entender y menos
aún si tenemos en cuenta que sólo eran tumbas para los faraones.
Contrariamente a lo que nos pensábamos, la primera pirámide que
se levantó en Giza fue la de Keops, la mayor, y la más reciente
(dicho así parece que tenga 4 días) es la más pequeña, Micerinos.
Este hecho quizás indique un declive del poder o un cambio de
prioridades, ya que después, los enterramientos de los faraones
se trasladaron a las tumbas del Valle de los Reyes.
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el tiempo en Giza ahora |
El interior de la Gran
Pirámide es espectacular (sin duda es la mejor de las
tres), pero no en cuanto a dibujos y grabados (que no tienen
o no se ven), sino en cuanto a sentir la sensación de tener
toneladas de piedras encima de ti y saber que llevan ahí
tantos años esperándote.
Así pues, el interior no
tiene nada de especial pero, entrar e imaginar cómo fueron
capaces de levantar semejante mole, pone los pelos de punta.
No llevamos ninguna balanza para comprobarlo, pero nos dicen
que cada piedra pesa más de dos toneladas, y se calcula que
hay entre dos y tres millones. |
Y sin embargo, a pesar de su inmenso
tamaño (137 m. de altura), la precisión es enorme: la mayor
diferencia entre sus 4 lados, de 230 m. cada uno, es de 4 cm.
La visita por el interior de la
pirámide consiste en recorrer, a gatas, un empinado y estrecho
corredor de unos 20 m. donde a duras penas caben dos personas de
ancho. Luego, se llega a una galería de unos cuantos metros de
altura donde uno puede volver a estirar las piernas y ponerse de
pie. Se suben unos cuantos escalones durante otros 25 m. y otra
vez toca agacharse hasta llegar a la cámara del faraón. Una sala
que, en la actualidad, sólo contiene un sarcófago. En cuanto
llegamos a la sala funeraria... vengaaaaa!!! Todos adentro de lo
que queda del sarcófago!!! La peña estamos un poco
colgados, será culpa del calor???
Después de la visita, volvemos al
autobús y nos alejamos a una pequeña meseta para ver las tres
pirámides y poder tomar unas fotos con perspectiva.
Ahora le toca el turno a la
Esfinge; la primera estatua colosal conocida del antiguo
Egipto (20 m. de altura y 73 m. de largo), que podría
representar al faraón Kefrén con el cuerpo de un león como el
protector de las pirámides frente al mundo de los vivos (la
ciudad). La verdad es que, después de visitar las Pirámides, la
Esfinge nos sabe a poco.
La visita ha llegado a su fin, y se
acerca la verdadera hora de las compras. El guía ya se frota las
manos pensando en suculentas comisiones que van a salir de
nuestros bolsillos y van a ir directo al suyo. Primera parada:
tienda de perfumes. Nos dejamos camelar por un tipo
engañabobos, que se las da de clarividente y explica y vende la
esencia de los perfumes que en Europa conocemos. Efectivamente,
picamos!!!. Compramos 3 frascos de 70 gr. cada uno (a 2 £
por gr. nos cuesta cada frasco 140 £ = 20 €): uno de esencia de
rosas y los otros 2 de Opium. Salimos muy contentos de la
tienda, aunque esa misma noche descubriremos que en Jan al
Jalili los venden a 1 £ por gramo. A mitad de precio!!!
Segunda parada: Cutre tienda
de papiros (pero cutree cutreeee) a la que el guía nos
lleva con el argumento de ser la única en todo El Cairo
donde el papiro es verdadero papiro. Menuda
engañifa!!!. Vaya tienducha!!!. No hemos visto papiros más
feos y más caros en nuestras vidas (y eso que nos hacen no sé
cuánto descuento). Aún así siempre hay los que pican y escuchan
la palabra del guía como la del profeta Moisés. Lo mejor de la
visita es que, además de corta, nos han explicado el proceso de
elaboración del papiro y sobretodo... cómo distinguir uno
impreso de uno pintado (te mojas el dedo, lo frotas por encima
del dibujo y si la pintura se corre es que está pintado y si no,
es que se trata de una impresión).
Después de las compras nos dejan, a
los que no hemos contratado la visita al museo de antigüedades
de El Cairo, en nuestros hoteles. Nada más llegar, nos vamos
directos a la cafetería a darnos un pequeño placer: pastelitos y
té frío. Y después de reponer fuerzas... a la piscina a hacer el
perruno!!! Que ya nos toca!!!.
Después de un par de horitas de
verdaderas holidays, quedamos con los made in Brasil &
México para ir a comer. ¡Y cómo no! Mamoneo en la
puerta del hotel entre el botones (que ya le tenemos el ojo
echado por caradura a la hora de poner la mano), la
recepcionista y el taxista. Nos piden 25 £ para llevarnos, en un
sólo taxi, al restaurante Andrea's Giza. Como es tarde y
estos hoteles grandes tienen un trecho hasta salir a la calle
decidimos aceptar. El taxi no tiene aire acondicionado y la
única forma de hacer correr el aire es bajar las ventanas con
una única maneta de quita y pon que nos pasa el taxista. Que
rule, que rule!!!
Comemos como faraones en un
restaurante nada turístico y además con un decorado muy
particular: paredes y techos rojos, ventanas con vitrales,
lámparas con forma de candil, sillas de madera a cual más
coja... Todo muy sencillo, pero con encanto. Un sitio que quizás
sea más bonito aún si se va a cenar. Como no sabemos qué pedir,
encargamos un menú variado que sale a 25 £ por persona más las
bebidas. La comida consiste en un sinfín de aperitivos y medio
pollo a la brasa con patatas fritas. Todo riquísimo e
interminable. La cuenta sube a 222 £ con bebidas (aguas, muchas
coca-colas con hielo, y una cerveza) y un 10% de servicio
incluido, es decir... unos 32 € en total (aproximadamente 5 €
por persona). Muy, muy recomendable por comida, atención y
entorno.
Al taxista le hemos dicho que no
nos esperara porque no volveríamos con él, pues pensamos que las
25 libras que nos ha cobrado son una turistada, pero...
ahí está esperando a la salida del restaurante para volvernos a
timar. Pero nastic de plastic. Ahora tenemos nosotros la
sartén por el mango pues aquí ya estamos en la calle y taxis no
nos faltarán. Negociamos el precio de regreso y con un estira y
afloja nos devuelve al hotel por 10 £. Esto es Egipto!!!.
El taxi está bastante destartalado,
pero el conductor, Aziz, parece buena gente. Además, en éste
cabemos los 6 con lo que a la hora de pagar tocará a menos por
barba. Así que durante los pocos minutos que dura el trayecto
barajamos la posibilidad de contratarlo para esta misma tarde y
para el día de mañana. Preguntamos precios y nos pide 90 £ por
ida y vuelta, esta noche, al Jalili, y 160 £ por un día
completo. ¿160 £ por todo un día de arriba abajo sin parar y 90
por un trayecto de ida y vuelta??? Nos parece desproporcionado.
Al final hay acuerdo: esta noche nos lleva y nos trae por 50 £ y
mañana todo el día por 125 £, de 7:30 de la mañana hasta la
madrugada, y tantos viajes como queramos. Aziz me llama
Sharon por apretar el precio, y aunque me lo dice como un
insulto yo me lo tomo como un halago por buen regateador.
Ahora que ya hemos llenado nuestras
panzas y tenemos el transporte arreglado para esta noche y para
mañana ya podemos descansar tranquilos. Hacemos una siesta y
antes de que nos demos cuenta ya toca ducharse y volver a salir.
El taxi nos está esperando. El trayecto hasta Jan el Jalili dura
una media hora (no hay demasiado trafico) y el taxi nos deja y
nos esperará en una especie de pequeño parking que hay justo
enfrente.
Jan al Jalili
o Khan el Khalili es un enorme y exótico zoco atiborrado
de tiendas de artesanía, souvenirs, especias, telas... y
todo lo que uno pueda imaginarse, abierto hasta bien entrada la
madrugada. Es un lugar muy divertido si se toma con buena
filosofía y pocas prisas. Tiendas, tiendas y más tiendas. No se
acaban nunca, y sobretodo mucha muchísima vida en la calle, y
aunque no es un lugar muy tranquilo, sí que es un lugar muy
seguro. Deambulamos por calles y callejones, nos sentamos a pie
de calle en el famoso café Fishawi, compramos 2 pares de
chancletas de piel de camello (35 £ el par = 5 €) en una tienda
de marroquinería. Pasamos más de una hora en una tienda de
papiros, Sunny Land Papyrus, muy seria (precios fijos o
casi fijos) y muy recomendable. Salimos con tres papiros del
tamaño de un A3 (no el Audi sino el papel) por 45 £ cada uno
(6-7 €), y nos regalan un cuarto papiro más pequeño que valía 15
£. Es súper tarde pero no queremos meternos en la cama con el
estómago vacío, así que nos vamos a una terraza-balcón que hay
en una callejuela, casi en la esquina de la mezquita de Sayidna
al-Hussein. Tomamos unos riquísimos zumos naturales de mango y
fresa (a 5 £).
Mientras nosotros no paramos
quietos, Aziz pasa las horas charlando con otros taxistas.
Pasada la una de la madrugada ya es hora de ir a coger la cama
lo antes posible. Nos quedaríamos más, pero... mañana (ya hoy)
hay que volver a la carga bien temprano, Egipto nos espera. Aziz
parece que nunca tiene ninguna prisa por llevarnos de vueta al
hotel y marcharse a su casa. No es un hombre de mucha
conversación, pero si le preguntas siempre te da charla. Nos
deja en el hotel y le pagamos las 50 libras que habíamos
acordado. Quedamos con él a las 7:30 de la mañana para salir
hacia Abusir y compañía.
Miércoles, 18 de junio de 2003
Nos despertamos a las 6:45 y a las 7
ya estamos listos para empezar a desayunar. Tomamos un poco de
ésto y un poco de aquello, y sobretodo... dos ice teas.
Ummmm!!! Qué ricos!!! Somos de costumbres fijas. A las
7:45 empieza nuestra jornada turística. Hoy exploraremos los
alrededores de El Cairo. Nuestro plan matutino incluye echar un
vistazo a Abusir, Saqqara y Dahsur, tres lugares muy distintos
al bullicio del El Cairo y que, por suerte o por desgracia,
atraen a muy pocos visitantes. Excepto en Saqqara, en los otros
sitios estamos completamente solos.
Hoy hace un día muy gris, o hay
mucha contaminación o será cualquier cosa menos lluvia. ¡Qué
pena! Pues los paisajes que atravesamos son auténticos vergeles.
A 27 km. al sur de El Cairo
encontramos nuestro primer destino: Abusir. El complejo
está en reformas y teóricamente no se puede visitar, pero aquí
si sueltas la mosca puedes tener la suerte de que te
dejen entrar. Aziz pregunta y tenemos las puertas abiertas, a
cambio de una propinilla y de no hacer mucho ruido. El recinto
esta al borde del desierto y empezamos una caminata por lo que
queda del templo acompañados por un trabajador que conoce el
camino y un poquito de inglés. No se puede entrar en la
pirámide de Sahure, pero caminando entre piedras y arena la
visita se convierte en una aventura. Aquí no hay rastro de vida
vegetal. Decidimos dar 20 £ de propina para que se las repartan
entre los que nos han dejado pasar y el señor que nos ha
acompañado. Quieren más, ¡cómo no!, pero a nosotros ya nos
parece bien. No se trata de ser rácano a más no poder, sino de
pagar un precio justo en comparación al valor de cosas que
conocemos (taxis, transportes, bebidas...)
Volvemos al taxi y proseguimos en
dirección a Saqqara. Saqqara se convirtió en la
necrópolis real de Menfis, capital del Imperio Antiguo, antes de
que lo fuera Giza. Y a medida que Menfis crecía, el complejo de
Saqqara también, hasta llegar a cubrir un área de 7 km. El
ticket de entrada vale 10 £ por persona (bueno...vale 20, pero
nosotros mostramos el DNI como el carnet de estudiante, y así
pagar la mitad), más 5 £ si se quieren visitar las nuevas
tumbas (eso dice el ticket), y 5 £ más si se quieren sacar
fotografías.
Lo más espectacular que encontramos
aquí es la pirámide escalonada de Zoser, el prototipo de
las de de Giza. Y como nos viene de gusto dar la vuelta a la
pirámide y cansarnos poco, hacemos el paseo montados a camello.
Toca regatear, pero ya no es problema. Ya no nos queda gota de
vergüenza, así que 5 £ por camello y gracias. Excepto la subida
y la bajada al camello, que da hasta vértigo, el ir montado
sobre él es como ir sentado encima del tío vivo, que no
deja de subir y bajar lentamente. Pensamos que la entrada a las
nuevas tumbas es para visitar la mastaba de Ti
(aunque no estamos seguro de que sea ésta). Un señor, que
resulta ser el vigilante, nos localiza entre las arenas del
desierto, nos pide el ticket y nos lleva hasta la entrada de la
mastaba. Saca su llave, abre la puerta y pa dentro. El
recinto es pequeño, pero sus cámaras están cubiertas con dibujos
de los oficios, jeroglíficos y figuras esculpidas en la piedra.
Volvemos al taxi y cuando pensábamos
que ya íbamos hacia Dahshur, Aziz hace otra parada. Se trata de
la pirámide de Mereruka, también en Saqqara, e incluida
en el precio de la entrada. Queda claro que nuestro taxi no es
la primera vez que viene por aquí y se conoce el lugar. Desde el
exterior, la pirámide no parece gran cosa pero el interior está
lleno de cámaras con pinturas y estatuas. No está mal, pero ya
nos cuesta sorprendernos.
Ahora sí que emprendemos camino
hacia Dahshur, que se encuentra a 64 km. de El Cairo, y
donde destacan la pirámide combada, que es la primera
pirámide propiamente dicha (ya no es escalonada) y la
pirámide roja. Ambas tienen poco màs de 4.500 años de
antigüedad, y se construyeron después de la pirámide de Zoser y
antes que las de Giza y Abusir.
Pagamos las 5 £ que vale la entrada
y que incluye entrar en la pirámide roja. Es muy similar e igual
de impresionante que la de Keops, pero mucho más barata (aquella
costaba 40 £) y mucho más tranquila, pues estamos completamente
solos en medio de la nada.
A la pirámide combada no se puede
acceder, pero nos acercamos tanto como podemos con el taxi para
tomar unas fotografías.
La visita ha llegado a su fin y
hemos quedado muy, muy y muy contentos de la excursión.
Altamente recomendable!!!. Regresamos a comer a El Cairo. Aziz
nos lleva a un restaurante detrás de las pirámides de Giza
bastante correcto y con aire acondicionado (que es de
agradecer). Tomamos unos menús (25 £ con bebidas incluidas).
Después de comer regresamos al hotel. Quedamos con Aziz para que
nos venga a recoger sobre las 8 de la tarde para ir al centro, y
nos vamos todos a descansar, unos a la habitación y otros a la
piscina. Nosotros somos de los primeros. Después de tres horas
de siesta, ya nos volvemos a sentir con las pilas recargadas. Ya
estamos listos para volver a Jan al Jalili, nuestro rincón
preferido.
Antes de entrar en el mercado
turístico, nos gustaría ver la danza de los derviches
(que, según la guía, la entrada es gratuita) en Al Ghurí, pero
una vez ahí, nos informan que el espectáculo ha sido trasladado
a otro lugar (a la Ciudadela). Así que, ya que estamos,
decidimos visitar la mezquita de Al Ghurí. En esta zona,
y a pesar de estar a escasos metros del Jalili (justo en el otro
lado de la calle) los turistas también brillan por su ausencia.
Nos ofrecen visitar la mezquita y el
minarete por 12 £ por persona (sin dudarlo haceros pasar siempre
por estudiantes o pagareis el doble). El tipo parece un poco
mafioso y aquí no hay ticket que valga; el dinero directo a su
bolsillo, pero bueno... más se perdió en Cuba. Lo único
interesante, es la vista desde lo alto del minarete (da un
vértigo que saca el hipo), con la ciudad y el mercadillo a
nuestros pies. Callejeamos un poco por los alrededores de la
mezquita (el mercado árabe) y regresamos al Jalili.
Recorremos decenas de callejones,
compramos incienso y ½ kilo de carcadé (35 £ x kg.) en
una tienda de alimentación con muy buen aspecto y sin regateo
que valga. También visitamos la famosísima tienda de Jordi
donde compramos perfumeros y un papiro. Jordi tiene
precios fijos, y bastante baratos. No sería mala idea pasarse
por aquí antes de empezar a comprar para enterarse un poco de
por donde va la cosa. Un ejemplo: papiros bonitos y pintados
(hice la prueba de la churrupaílla en uno que no me quedé
y que escondí debajo del montón) a 10 £ (tamaño A3/A4). Quizás
el papiro no sea papiro papiro, no lo sé. Lo que es seguro es
que a estos precios no se trata de ningún un robo.
Otra vez estamos hasta la tantas, y
hacia las dos de la madrugada y sin cenar, nos retiramos. Si en
la cubierta del crucero el tiempo pasaba lentamente, aquí parece
que nos roben los minutos.
La calle está repleta de gente. Aziz
nos explica que es muy normal que los hombres estén en la calle
hasta muy muy tarde, charlando en cualquier sitio, o sentados en
un bar con una sisha en una mano y un te con menta en la
otra. Algo así como la vida en verano en nuestros pueblos, con
la diferencia de que aquí se ven pocas mujeres y muchas
sishas.
Realmente, para los que como
nosotros disfrutan moviéndose y no les gusta pasarse los días
tumbados a la bartola, lo de coger un taxi por todo el día vale
mucho, muchísimo la pena, aunque no se vaya muy lejos. Vale
tanto la pena que en otra reunión improvisada y de última hora
decidimos contratarlo de nuevo para el último día que nos queda.
El muy cara nos pide más dinero. ¡Yo ya no sé si esto es
cachondeo o qué! ¿Cómo le vamos a pagar más sin ir más lejos???
Además... saldrá más caro porque los mejicanos ya están que no
se aguantan los pedos y dicen que mañana nos abandonan,
que no se piensan mover de la piscina. Así que como los
mejicanos ya no volverán a pisar el taxi decidimos pagar el día
de hoy. Habíamos acordado 125 £ y le damos 150. Parece que Aziz
está contento. Buenas noches, Aziz!!!. ahora no te vayas a
gastar todo el dinero yéndote de fiesta, que la noche es joven,
pero tú ya no!!!.
Estamos agotados ...ufffff...
pero estamos más hambrientos que cansados, así que mientras
todos se van a dormir, nosotros no perdonamos el llevarnos algo
a la boca y un par de aspirinas para reponer fuerzas. ¡Qué
menos!!!. ¡Por fin a la cama!. Ayyy cuanto echo de menos
estar mas tiempo abrazado a la almohada...
Jueves, 19 de junio de 2003
¿Pero cómo???. ¡No es posible!!!.
¡Otra vez el despertador!!!. Pero... ¡si no hemos tenido tiempo
casi ni de ponernos el pijama!!!. Son las 7:15 y
definitivamente... esto no son vacaciones.
A las 7:30 ya estamos poniendo
gasolina al body para salir a las 8:15 hacia el
mercado de camellos de Birqash, a 30 km. al norte de El
Cairo. No sabemos bien bien qué es lo que vamos a ver ni porque
venimos aquí, pero pensamos que puede ser un lugar interesante
para salir del asfalto.
Hoy el día también está muy feo,
aunque seguro que del cielo no cae ni una gota. Llegamos al
mercado. Se trata de un recinto cerrado, lleno de camellos
deambulando por allí en pequeños grupos. Aziz nos da un gayato,
que saca del maletero y es propiedad de su padre, para ahuyentar
a camellos curiosos si se acercan demasiado. Gracias a Dios, no
hará falta utilizarlo. Caminamos por dentro del recinto causando
la misma sorpresa a los egipcios que a nosotros sus camellos.
Nos saludan y algunos hasta se acercan a vernos de cerca y
sacarse una foto con nosotros. No hay mucho más que ver.
Regresamos a El Cairo y nos
dirigimos a echar un vistazo a la ciudad de los muertos
en taxi. Un lugar donde vivos y muertos comparten el mismo
suelo. Las casas, las tumbas y los mausoleos están unos junto a
otros. A veces unos dentro de otros. Años atrás éste era un
lugar que no se recomendaba visitar, pero a nosotros nos parece
un sitio tranquilo que se puede ver sin sentirse un bicho raro.
Si más no, es curioso echar un vistazo, porque tampoco es que
haya mucho que ver.
El calor empieza a apretar.
Decidimos refugiarnos en el Museo de antigüedades de El Cairo,
aunque no tenga aire acondicionado. Dedicamos la mayor parte del
tiempo al tesoro del faraón Tutankamón. Quedamos muy
sorprendidos ante la delicadeza de los más de 1.700 objetos que
se encontraron dentro de la tumba, a cuál más especial. Hay de
todo, no sé por dónde empezar: sillas, sillones, camas, juegos,
cuchillos, arcos, flechas, joyas, carruajes, maquillajes,
abanicos, vasijas... y cientos de cosas más que el difunto
pudiera necesitar para llevar a cabo, en el más allá, cualquier
tarea que le fuera encomendada. Casi mejor verlo por uno mismo.
Lo más espectacular: la famosa máscara de oro macizo y dos de
los sarcófagos (uno de madera y otro de oro) que contenían la
momia del joven faraón. A todo ésto sólo añadir que la momia de
Tutankamon es lo único que se ha dejado dentro de su tumba (la
KV 62), en el Valle de los Reyes.
Dentro del museo también visitamos
la sala de las momias. La visita no está incluida y hay
que comprar un ticket especial en la entrada de la sala, que
vale 40 £ (el doble que la entrada sencilla al museo). Vemos
cara a cara unos pocos faraones, los más famosos: Tutmosis II,
Seti I y el archifamosillo Rames II (Ramsi para los
amigos). Resulta asombroso el estado de los cuerpos de más de
3.000 años. Con el paso de los días y la falta de sueño, se ven
casi mejor que nosotros.
Del resto del museo ya nada nos
llama la atención. Pasamos ante figuras y sarcófagos milenarios
como el que pasa entre medio de puestos de fruta en un mercado.
A lo tonto tonto, ya llevamos más de dos horas de museo.
Crunch crunch... los estómagos empiezan a rugir.
Regresamos al taxi y a comer. Le
decimos a Aziz que queremos ir al restaurante El Nil Fish.
Según nuestra guía, está relativamente cerca del museo pero,
como precavidos que somos, pensamos que no debe estar tan
relativamente cerca como para ir a pie. Aquí cualquier
distancia, por corta que sea o parezca, se puede hacer eterna
entre el calor y calles y callejones que no salen en los mapas.
Entre nuestras indicaciones, varias consultas a los peatones y
después de dar varias vueltas... llegamos. Se trata de un
restaurante de egipcios para egipcios, sin turistas y sin ningún
atractivo especial desde la calle. Sólo se puede comer pescado y
algo de verde. El restaurante tiene las mesas en el interior, y
cara a la calle funciona como una casa de comidas para llevar.
Escoges el pescado, te lo pesan, te lo cocinan a la plancha o
frito, y te lo llevas o te lo comes ahí. Comemos gambas, dorada,
sepia, mezzes (una selección de aperitivos, verduras y
salsas con la que siempre acompañan las comidas) y aish
(tortas de pan). Nos ponemos las botas!. Tanto que hasta nos
cuesta acabarnos las 8 gambas que hemos dejado para el final. La
cuenta final sube 96 £ (2.400 pts) con las bebidas y el
servicio, a repartir entre los dos. El lugar no es bonito, pero
el aire acondicionado y, sobretodo la comida, es muy
recomendable.
Nada más salir del restaurante,
compramos en una tienducha, tipo colmado, un par de tarjetas de
teléfono para llamar a Spain desde las cabinas de la calle. Si
queréis comprar tarjetas, localizar primero un teléfono, seguro
que justo al lado tenéis donde comprar las tarjetas. Hay
tarjetas de varios precios, las nuestras valen 15 £ y duran 3
minutos de conversación al extranjero. Lucia y Jonas se meten en
un internet-café (hay que ir a buscarlos en los centros
comerciales modernos) y nosotros nos vamos a tomar el postre al
hotel Marriott, en el barrio de Zamalek, a escasos
minutos de donde estamos. Zamalek es la zona más residencial del
Cairo y el hotel Marritot es un antiguo palacio donde cada sala
es una reliquia. Paseamos y nos damos un caprichito de merienda:
tarta de chocolate y un par de zumos de frutas.
Regresamos a por los brasileños y
ahora... hacia el hotel. Nos merecemos una ducha y una descanso,
por corto que sea. Para los que no podáis pasar sin conectaros a
internet, comentaros que en la mayoría de los hoteles es posible
conectarse, así como telefonear, pero los precios son bastante
más caros. Digamos que espabilarse en la calle resulta más
divertido y barato, aunque luego todo lo que te ahorres por un
lado te lo gastes en la merienda del Marriot.. Pero en eso
consiste la gestión de un presupuesto; ahorrar aquí para gastar
allí y viceversa.
Le comentamos a Aziz que esta noche
queremos ir a ver el espectáculo de luz y sonido de las
pirámides (40 £ por persona en la explanada que hay delante
de la Esfinge). El show se hace cada día y en varios
idiomas, pero ni ayer ni hoy toca en spanish, así que nos
tendremos que conformar con ir a mirar y gracias. Aziz nos
explica que tiene un conocido que, por 25 £ por persona, nos
presta una azotea con unas vistas estupendas al espectáculo.
Decidimos ir a ver sin comprometernos, aunque ya le decimos que
tendrían que ser 25 £ con las bebidas incluidas.
Llegamos al hotel y antes de dormir
un poco decidimos empezar a preparar las maletas y... joeeeer!!!.
¡¡¡Hay una que está hecha una mierda!!!. Como no hagamos algo se
nos abre en medio del aeropuerto y seguro que lo primero que
sale son los calcetines y calzoncillos sucios (es la ley de
Murphy). Medio desesperados por no encontrar ninguna solución,
decidimos pasar del problema momentáneamente. Nos duchamos y
dormimos un poco.
Después de un breve descanso toca
volver a salir de paseo con Lucia, Jonas y Aziz. Son nuestras
últimas horas en El Cairo, así que hay que volver a salir a la
carga, aunque sea a rastras y con unas ojeras que barren el
suelo.
Salimos hacia las pirámides y en
unos pocos minutos llegamos hasta un bloque typical
Egipto. Un niño nos acompaña a la azotea, cada escalón es
distinto y subimos totalmente a oscuras hasta arriba. En la
azotea los ojos ya nos vuelven a servir, y lo primero que vemos
son dos bancos de madera y una mesita que nos indican que no hay
nada improvisado y que no somos los primeros en pasar por aquí,
aunque tenemos toda la azotea para nosotros solos. La vista es
impresionante y el lugar está de vicio. La paz de la terraza, la
brisa que corre y las pirámides... a oscuras. Una gozada para
relajarnos un poco del ritmo que llevamos!!!. Pedimos cervezas y
también nos traen una botella de agua (cosa muy típica). Y de
repente... Zaaas!!!. Las pirámides se encienden y empieza
el espectáculo. Estamos a las mil maravillas!!!. Y para colmo,
con la cámara de fotos apoyada en el súper-trípode, hacemos unas
fotografías super-chachis.
Acaba el espectáculo y Aziz insiste
en llevarnos a su casa, que está justo enfrente, para que
conozcamos a su familia (qué corte!). Nos presenta a su madre, a
su hermana, a su mujer y a sus dos pequeñajos: una niña y un
niño. También nos enseña su casa y ya vemos que debe pertenecer
a una clase media, aunque sus casas poco tienen que ver al nivel
de vida en España. Nos invitan a un té hirviendo y hacemos
cuatro tonterías con los niños.
Lucia y Jonas quieren volver al
hotel, les acercamos y nosotros vamos al hotel Mena House
a cenar. Este palacio-hotel es un lugar muy, muy bonito y muy,
muy romántico. Damos un paseo y escogemos cenar, a la luz de las
velas, en el restaurante que hay en el jardín, a los pies del
palacio y de las pirámides iluminadas. La cuenta de la cena sale
por 140 £ (3.500 pts). Y en definitiva... pensamos que vale la
pena darse este capricho, pues en España costaría, como mínimo
tres veces más.
Ahora... y antes de ir a dormir,
toca solucionar el problemón de la maleta. Al menos tenemos la
suerte que aquí, y aunque es la una de la madrugada, sabemos que
algo encontraremos. Aziz nos acerca a una zona de compras donde
todo está cerrado, aunque preguntando y ante la posibilidad de
bussines... nos abren una tienda. Sí, sí, nos la abren!!!
Nos quieren vender unas maletas que parecen salidas de las
primeras olimpiadas griegas, pero no estamos tan desesperados.
Casi prefiero que se me abra la maleta y se me salgan los
calzoncillos en pleno aeropuerto a pasearme con esa antigüedad.
Mirando, mirando... y para demostrar
lo muuuuy preocupados que estamos, compramos 5 huevos de
piedra (a 12 £ cada uno) para no sé qué, pero de algo servirán,
seguro!!!. Nos traen un rollo de cuerda que nos convence y que
nos servirá para precintar la maleta. Nos sale más cara
la cuerda (30 £) que las piedras, pero ya no nos quedan fuerzas
para seguir regateando y además la necesitamos.
Aziz nos deja en el hotel. Le
pagamos las 125 £ y un propinón de 50 £. Está muy contento,
aunque no mira el dinero. Nos dice que somos muy buena gente y
nos abrazamos y todo. Prometemos llamarle si un día volvemos a
El Cairo, aunque no sabemos cuándo.
Llegamos a la habitación, nos
duchamos y a la cama. Mañana será otro día
.Viernes,
20 de junio de 2003
El día de hoy se cuenta rápido. Lo
más interesante ha sido conseguir levantarnos, conseguir
vestirnos, y conseguir cerrar la maleta y envolverla en la súper
cuerda de 30 £.
Y colorín colarado... este cuento se
ha acabado !!!!!!!!!!!!!!!.
Hasta la próxima !!!
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