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calendario
de fiestas en Curillas y pueblos cercanos
Curillas
--- 7 de enero fiesta patronal S.Julian. 14 de mayo fiesta de la
Ascencion
Cuevas
--- 28 de septiembre
Bustos
--- 27 de junio y 3 de octubre
Barrientos
--- 24 de junio y 11 de noviembre
Valderrey
--- 13 de agosto
Matanza
--- 30 de junio y 27 de septiembre
Tejados
--- 29 de junio y 10 de diciembre
Las
fiestas
Curillas
no es un pueblo que pertenezca a la Maragatería pero, por cercanía,
las costumbres de un pueblo las llevaban al otro y a la inversa.
Por eso era normal ver casi todas las mozas del pueblo vestidas de
maragatas para asistir al baile en el Juncal, con sus pañuelos y
sus manteos maragatos.
En el Juncal, poco a poco, se iba reuniendo
la juventud de Curillas, de Santiagomillas, Matanza, de Tejaos, de
Bustos, de Tejaos, de Robledo, de Robledino, del Val de San
Lorenzo, de Valdespino, de Morales, Oteruelo, Piedralva, etc, etc.
De tal manera que la pradera del Juncal casi se quedaba pequeña
ante tanta juventud.
Pradera del Juncal
Las mamas y las abuelas se sentaban pegadas a
la huerta de la Ti Francisca a mirar para el baile y allí estaban
como papa-natas mirando las jotas de las maragatas.
(1)
Relato 17
fiesta
San Julian
Para
la fiesta se San Julián los hombres se vestían con las
mejores ropas de invierno que tenían, si bien, para muchos no
había mucha diferencia con las que utilizaban durante el
verano. El colorido de las ropas no variaba mucho de unos a
otros. Los que tenían suerte y aún conservaban el traje de
la boda, lo usaban, los demás con unos pantalones de pana
negros –o marrones- mas una chaqueta una chalina y unas
galochas (madreñas), iban tan preparados para pasar los dos días
de fiesta. Las mujeres prácticamente igual, con el echarpe
negro, o la toquilla negra, o con el mantón, negro también
para no desvariar, el cual soltaba un olor a neptalina que
tiraba para atrás y te hacia estornudar. Se empezaba el día
yendo, a la iglesia a la Santa Misa. (1)
todos
juntos iban a misa, todos juntos volvían de misa, todos
juntos iban al baile y todos juntos bailaban.
Las
mujeres salian de misa corriendo para llegar a casa y ponerse
a cocinar. Mientras
las mujeres corrían para casa los hombres quedaban delante de
la puerta de la iglesia echando un cigarro y hablando de
“negocios”. Después a la cantina a echar un trago de vino
y luego a comer. Por la tarde, nada más acabar de comer, los
hombres volvían a la cantina a jugar a la brisca y a la
subasta y mientras esto hacían fumaban un puro al tiempo que
apuraban copas y copas de anís y de coñac en honor a San
Julián…(1)
A
eso de las seis, comenzaba el baile. Los niños y la juventud
pasábamos la tarde corriendo por entre los que bailaban. Las
mamas, las abuelas, los abuelos y otros espectadores espontáneos,
puestos en corro y bordeando la cruz, miraban a quien bailaba
al tiempo que oían la flauta y el tambor. Algunos hasta se
animaban y bailaban una jota castellana en círculo alrededor
de la cruz y un par de bailes agarrados, todo ello bajo la
atenta mirada de la torre de la iglesia y de la Cruz que hay
en la puerta. (1)
tamboritero
Al día siguiente (San Julianin) la fiesta decaía y los ánimos
también. Se terminaba de comer los guisos del gallo, el caldo
de la gallina y volvíamos a las sopas con patatas, a las
patatas con sopas, a los garbanzos con patatas, a las patatas
con judías, a las judías blancas, a las pintas, a las sopas
de ajo con unto y al tocino con pan. (1)
relato 9
Fiesta
de la Ascencion
El día
anterior a la fiesta se mataba un cordero y se colgaba en el
portal a la serena para que se refrescara y poder cocinarlo el
mismo día de la fiesta antes de ir a misa.
El mismo día de la fiesta era un día muy ajetreado, había que
levantarse temprano para preparar todo antes de ir a misa.
Mientras los hombres arreglaban el camino,
deteriorado por las lluvias de la tormenta y por las torrenteras
que se formaban, las mujeres y los niños, barríamos bien todas
las calles por las que iba a pasar la procesión. Las calles,
llenas de polvo, también estaban llenas de estiercol de las vacas
y ovejas, burros y caballos. Después de
barrerlas bien, íbamos a las huertas del “pradico” a
cortar ramas de los “negrillos”, para adornar la calle. (1)
relato 15
Las
ramas se apoyaban sobre la pared de la fachada de la calle y por
la calle, después de limpiarla, se echaban kilos y kilos de hojas
de “negrillos” o de flores silvestres que había por el campo
con el fin de simular la sensación de pisar sobre un valle verde. Cada vecino tenía que limpiar y
adornar el trozo de calle que correspondía a la fachada de su
casa. (1)
relato 15
A primera hora de la mañana
todos los mozos, que iban tirando cohetes y bombas, daban la
vuelta a todo el pueblo. Acompañados por quien iba tocando el
tambor y la flauta despertando a todo el pueblo que aún estuviera
dormido. A esto se le llamaba “la alborada”.(1)
relato 15
Terminada
la vuelta al pueblo iban todos al Juncal a preparar el lugar donde
tocaba mas tarde la orquesta. Se armaba un Templete donde tocaban
los musicos. Se instalaban altavoces y bombillas para iluminar la
pradera.
Cuando
sonaban las campanas de la iglesia todos se apresuraban por
entrar, los feligreses llegaban rapido por las calles que
conducian a la plaza de la cruz. Despues de la misa se salia en
procesion por el pueblo con la Virgen del Rosario. El recorrido se
iniciaba por detras de la iglesia. hasta llegar a la cruz grande,
luego a la izquierda hacia la Ermita de San Salvador, se
continuaba por detrás de la Ermita, camino del juncal y
para la Iglesia donde terminaban os actos religiosos.
En la
procesion iban adelante los mozos tirando cohetes, los músicos
que iban tocando el redoblante y la dulzaina, detras los mozos con
el pendon, luego el ramo con flores y velas en forma de cruz,
luego las mozas empujando la Virgen, despues los hombres con el
palio y el cura. Los niños corríendo tras los cohetes.
Luego
de la procesion las mujeres,
marchaban corriendo para casa a preparar la comida que, en muy
buena parte, ya se había preparado antes de ir. Luego de la
comida los mozos iban al Juncal a jugar a los bolos y los hombres
iban a jugar a las cartas. (1)
relato 18
En el Juncal, poco a poco, se iba reuniendo la juventud de
Curillas, de Santiagomillas, Matanza, de Tejaos, de Bustos, de
Tejaos, de Robledo, de Robledino, del Val de San Lorenzo, de
Valdespino, de Morales, Oteruelo, Piedralva, etc, etc. De tal
manera que la pradera del Juncal casi quedaba pequeña. Las
jovenes con vestimenta maragata. y las mamas y abuelas se sentaban
a mirar para el baile.
Por la
noche la orquesta dejaba de tocar y todo el mundo se iba a casa.
El dia siguiente tambien era fiesta pero se comia el sobrante del
dia anterior y el baile ya se hacia sin el traje de maragatas y
con menos gente.
Luego
de estos dos dias las
calles que se habian barrido volvian a estar llenas de polvo y
todo volvia a su normalidad. (1)
relato 17
Fiesta de Corpus
El
verano lo comenzábamos, como no, con la asistencia a la
fiesta del Corpus que se celebraba en Santiagomillas (barrio
de abajo) donde había una fiesta que, los lugareños del
lugar, decían que eran de “mucho pontín”. Y,
evidentemente, nada tenían que ver con las fiestas de
Curillas. Los maragatos eran más pudientes, más fantasmas y
más presumidos. Su fiesta bebía destacar por encima de todas
las fiestas y había veces que lo conseguían…(1)
Relato 21
Fiesta
de San Pedro
Entre la fiesta del Corpus y el comienzo del verano, mediaba
la fiesta de San Pedro. La festividad del “Príncipe de los
Apóstoles” congregaba en Tejaos a una multitud de gentes
venidas de todos los pueblos aledaños que abarrotaban la
pradera donde se hacia el baile y donde se asentaban
tenderetes en los que se despachaba vino, cerveza y gaseosas,
que alegraban el cuerpo y el alma y animaban el los malignos
pensamientos que encaminaban sus acciones al amor, la orgía y
el desenfreno. (1)
Relato 21
Las
Navidades
Las
navidades se pasaban con la alegría de la juventud y la
melancolía y la depresión de los mayores. Por navidades era
cuando se hacia el reparto del vino de la “cofradía del
Vino”. Había tres cofradías; la de la Cruz, la de las Ánimas
y la del Vino. Pues bien, el alquiler de la “sementera” y
tierras de esta última se pagaba en vino que se bebía en
corro alrededor de la Cruz Grande. Allí sobre la Cruz se ponían
unos pellejos de vino y vaso a vaso, sorbo a sorbo, se bebía
todo y lo que sobraba se repartía entre los asistentes. Todo
ello a cuenta de los difuntos que no habían tenido a quien
dejar sus herencias. La recaudación de las otras dos cofradías
iba a parar a las arcas del pueblo para hacer frente a
“gastos varios”…(1)
relato 10
La
noche buena se comía muy bien y había turrón, mantecadas,
galletas, dulces… y mucha alegría. Después de cenar se iba
a la misa del gallo. La luz artificial había llegado ya a Curillas,
pero a la iglesia, no, estaba iluminada con las velas y cirios.
La noche del 24 de diciembre se iba a la misa del gallo. La
iglesia estaba abarrotada. Niños, niñas, jóvenes, mayores y
abuelos, allí estábamos todos.
Despues
de la
misa del gallo se iba para casa a dormir; a las 10 de la mañana
siguiente había que estar en pie otra vez para volver a la
iglesia. Era ya el día de navidad y por la tarde en la puerta
de la iglesia o en el cabildo, Pedrin, el ciego, tocaba la
flauta y el tambor mientras que todo el mundo bailaba al ritmo
del tamboril… El frío era intenso, pero la felicidad era
plena. (1)
relato 7
Pasado el día de navidad se
volvía un poco a la rutina, es decir, a trabajar. Pronto
venia la noche vieja y el día de año nuevo: el paladar
esperaba las galletas, los dulces, las mantecadas, el turrón
y los melocotones en almíbar…
Durante la nochevieja había en el pueblo mucha fiesta.
Los mozos salían por la calles tocando el tambor, las
“carracas” y las botellas del anís del mono haciendo el máximo
ruido posible. Era el modo con
que se celebraban en Curillas la última noche del año.
Durante la nochevieja los
mozos del pueblo cortaban ramas de los pinos y ponían una
rama de aquellas en cada una de las casas habitadas. Al
día siguiente salían todos los mozos juntos, casa por casa, a
pedir el aguinaldo; los vecinos le daban tripas enteras de
chorizos, tocino y algún que otro trozo de jamón aparte de
algunas monedas con las que luego compraban un par de cantaros
de vino y, al calor de una hoguera, zampaban todos los
aguinaldos que habían recaudado dándose unas panzadas de las
que entonces era difícil olvidar.
Después de acabar con los aguinaldos había baile. (1)
relato 8
(1)
relatos de Curillas autor:
Carlos González
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