|

subido a la red por Joaquin y Miriam
DIA 1
Nosotros partimos desde Bélgica en dirección Luxemburgo,
visitamos la ciudad por la mañana y comimos en la plaza, donde
había un festival de otoño de la manzana, y podías comprar en
los puestos salchichas a la brasa, cerveza, tarta de manzana o
buñuelos. Salimos hacia Badem Badem después de comer, y tras
perdernos, dar mil vueltas y comprar en una gasolinera un mapa
mejor, llegamos a badem badem al anochecer. El alojamiento en
esta ciudad es caro, y más si llegas un sábado por la noche, sin
reservar nada, así que después de varios intentos, nos alojamos
en un hotel precioso y muy romántico, de cuatro estrellas,
llamado El Pequeño Príncipe. Y nos dejamos el presupuesto de la
mitad de las vacaciones.
DIA 2
Superado el susto del alojamiento,
Badem Badem es una ciudad encantadora, aunque a primera vista es
un lugar turístico, caro y pijo, por sus casinos y tiendas de
lujo, tiene bonitas calles, una coqueta iglesia rusa de cúpulas
doradas, balnearios, un castillo, termas romanas de Caracalla…
lo que más me gusto: el Lichtentaler Allee, un paseo ajardinado
de estilo inglés, por la orilla del Oos, por donde pasearon
emperadores, generales y burgueses durante los últimos siglos.
Saliendo de badem badem tomas la carretera hacia la selva negra.
Empiezan los paisajes. Los valles se abren, salpicados de
casitas de la pradera, y comienzas a subir montaña por una
carretera bordeada de árboles. Nosotros fuimos en Octubre, y el
espectáculo de colores nos dejó sin respiración. Tras hacer unas
veinte paradas en cada curva para sacar fotografías, llegamos a
Bühlerhöhe, donde hay una estación de esquí donde puedes tomar
un chocolate bajo un porche de madera mientras contemplas las
montañas.
Seguimos hasta Mummelsee, un lago
glaciar, donde merece la pena aparcar el coche y seguir el
sendero que rodea el lago y dar un tranquilo paseo. Unos
kilómetros más adelante hay que tomar una salida a la derecha en
dirección Allerheiligen, donde encontramos las viejas ruinas de
un convento del siglo XIII. El lugar tiene una curiosa mezcla,
por un lado el valle es impresionante, y mientras bajas,
descubres una especie de halo mágico en las ruinas, en el
entorno. También hay un sendero que te lleva por el borde de un
riachuelo plagado de pequeñas cascadas. Comimos junto a las
ruinas, en Gaststätte Allerheiligen, una sopa muy rica,
salchichas y una tarta de chocolate y cerezas… buff,
espectacular!! La porción más grande que había visto en mi vida.
Continuamos dirección Freudenstadt, pasando por un curioso
pueblito llamado Zwieselberg. Digo curioso, por que íbamos por
una carretera atravesando un bosque tan frondoso que parecía que
fuera de noche ( en realidad por eso se llama la selva negra,
por la poca luz que pasa entre los árboles) y de repente se abre
ante nosotros una gran pradera, soleada y salpicada de casitas…
qué monada!!! Y resulta que todas las casas alquilan
habitaciones. Pero no encontramos ninguna disponible, así que
atravesamos otro trozo de bosque y llegamos a Kniebis, donde
encontramos el Café- Pensión Waldesruhe. Una gran habitación con
baño, calentita, con una terraza enorme y unas vistas
maravillosas. Con desayuno incluido, 51 €. Un sitio muy
acogedor. Para encontrar alojamiento en la selva negra, si vais
a la aventura sin nada reservado, no hay ningún problema en el
momento que descubres las palabras mágicas (sobre todo si no
hablas nada de alemán): ZIMMER: alquiler de habitaciones, casa
rural. FERIENWOHNUNGEN: casas de vacaciones. Son cómodas,
económicas, acogedoras y te permiten tener un contacto más
directo con la gente de allí que los hoteles. Hay carteles por
todas partes. Una vez alojados paseamos por Kniebis, que tiene
unas pequeñas ruinas y un riachuelo. Y al anochecer fuimos a ver
Freudenstadt, que es una ciudad pequeña, con una bonita plaza,
la más grande de Alemania, y poco más. Cenamos en un Donner
Kebab, por que fue lo único que encontramos abierto. En esa
zona, o cenas a las 7, o te quedas sin cenar. Cerca de aquí, hay
un par de localidades dedicadas a las aguas termales, como Bad
Rippoldsau o Bad Peterstal. No nos dio tiempo a ir.
DIA 3
Seguimos la ruta hacia el sur, amando por Alpirsbach, con una
bonita abadía benedictina por donde merece la pena dar un paseo.
Después llegamos a Schiltach, un pueblo bello y muy cuidado con
casitas de entramado de madera, una preciosa plaza del mercado y
un museo gratuito de la madera y los oficios (es muy pequeñito).
Seguimos por Wolfach, donde hay un viejo castillo y un museo de
la minería(este no lo vimos). Por Haslach, con bonitas casas y
parques floridos. En dirección Gutach, encontramos el Museo de
la Selva Negra, en Vogtsbauernhof. El museo es muy interesante,
ya que puedes ver el interior de autenticas casas y granjas de
esta región, y hacerte una idea de la vida que se ha llevado
durante siglos, del estilo de vida tradicional. Tardamos una
hora en verlo, y comimos en un puesto junto a la entrada.
Hornberg es un bonito pueblo en el valle, desde el castillo hay
una vistas preciosas. Triberg es muy bonito también, por la
carretera verás los relojes de kuko más grandes del mundo, y si
les echas un euro, se mueven las figuras. Muy cerca visitamos
Wasserfall, donde están las cascadas de Gutach. El paseo está
lleno de encanto, las cascadas son preciosas y si tenéis suerte,
veréis las ardillas saltando entre los árboles. Nosotros les
dimos de comer un panecillo que llevábamos en la mochila.
Continuamos por St Märgen y St Peter, pueblos bonitos que vimos
desde el coche, y seguimos la ruta en dirección al monte Kandell
(1242 m), las vistas prometían ser espectaculares pero comenzó a
caer la niebla y, muertos de rabia, proseguimos el camino hasta
Waldkirch, entre túneles de abetos. Nada más llegar a Waldkirch
buscamos alojamiento y lo encontramos sin problemas. En la Casa
Pensión Imhof, que está siguiendo la calle principal y cerca del
cementerio, por 54 € una bonita y espaciosa habitación con baño
completo y un gran desayuno. La señora, encantadora, nos ofreció
papel de plata para que nos lleváramos lo que quedó del desayuno
para media mañana. Paseamos al anochecer por el pueblo y nos
pareció precioso. En lo alto las ruinas del castillo, una
iglesia barroca (de Sta Margarita), y una plaza bordeada de
coloridas casas de siglos pasados. Cenamos en la misma plaza, en
un Café que hacía esquina en un edificio rosa, una sopa de
goulash riquísima y unos filetes.
Mientras cenábamos, unas chicas que estudiaban español en el
instituto se acercaron a hablar con nosotros, les hacía mucha
ilusión practicar.
DIA 4
Friburgo nos recibió por la mañana con el bullicio del mercado
frente a la catedral y la ciudad en plena actividad. Nos pareció
una ciudad muy bonita, pero aunque tiene muchísimas cosas para
ver, estábamos ansiosos por continuar por la selva negra, así
que vimos en un par de horas lo principal (la catedral, la casa
de Erasmo de Roterdan, el ayuntamiento, la puerta de Suabia y
los canales junto al río) y continuamos la ruta. Y no nos
equivocamos. Primero atravesamos una zona de viñedos y
castillos, luego paramos en Zavelstein, un pueblo encantador,
donde comimos pan relleno y horneado y tarta de chocolate. La
ruta continuaba a través del precioso valle de Münstertal, donde
un monasterio benedictino se abre en medio de graderías y
bosques donde te sientes en otra época. Mientras hacíamos fotos,
las vacas y los caballos se acercaban a curiosear. También
bonitas son las casas salpicadas por el valle, de madera con
balcones floridos. Siguiendo hacia el oeste por una carretera de
montaña (y de curvas) se alcanza la cima del Belchen, desde
donde los días despejados, se divisan los Alpes suizos, el mont
Blanc, la llanura del Rhin y los Vosgos. Nevaba, así que
nuevamente las vistas tuvimos que imaginarlas, pero a pesar de
eso, el paisaje merecía la pena. Pasamos por Schönau y
continuamos a Todtnau, donde dimos un paseo. Muy cerca, en
Hasbach-Aftersteg hay unas bonitas cataratas en un entorno
boscoso lleno de encanto. La cima del Feldberg (1493 m) nos
ofreció por fin, las ansiadas vistas de la selva negra. Paseamos
por la zona y tanteamos la idea de hacer alguna de las muchas
rutas de senderismo señalizadas, pero preferimos seguir la ruta
hacia Schluchsee, un lago de origen glaciar situado en un
precioso paisaje. La ruta no nos decepcionó en absoluto y
disfrutamos de los rojos, amarillos y ocres de los árboles en
medio de aquel paisaje de ensueño. Anochecía mientras llegábamos
a Titisee, pueblo que rodea otro lago glaciar. Al acercarnos al
pueblo vimos en la ladera de la montaña una granja preciosa que
se parecía a las que habíamos visitado en el museo de la selva
negra. Atravesamos el pueblo buscando una casa rural y
encontramos enseguida un muñeco de madera con el cartel “zimmer”
y una flecha que nos llevó directamente a la granja que tanto
nos había gustado. Por 35 € nos alojamos en una granja
encantadora, con una habitación sencilla pero completa, con un
gran balcón lleno de flores y unas vistas de impresión. Bajamos
al pueblo y paseamos al anochecer por la orilla del lago.
Cenamos como campeones en un restaurante del pueblo, donde los
lugareños se acercan a tomar unas cervezas y a charlar unos con
otros. Aun era pronto pero el pueblo ya estaba desierto, nuestra
habitación no tenía televisión y estábamos agotados, así que a
las 9 de la noche, ya estábamos durmiendo.
DIA 5
Nos levantamos al amanecer como nuevos. Nos escabullimos entre
los establos de la granja para ver como trabajaban con el
ganado, ordeñaban las vacas… había mucha niebla, pero a pesar de
eso, el sitio era tan encantador que paseamos por los
alrededores hasta que levantó el día. Una abuelita digna de
cuento, con una larga trenza blanca hasta la cintura y botas
catiuscas, nos sirvió un desayuno enorme con mantequilla casera,
bollos y todo tipo de embutidos. Queríamos llegar hasta el lago
Constanza para visitar Meersburg, así que nos alejamos de las
montañas y salimos de la selva negra.
Hicimos una parada en Donaueschingen, donde nace el Danubio en
una fuente bajo una catedral de cúpulas bulbosas. Paseamos por
la ciudad y por el borde del rió y sus jardines. Continuamos con
nuestro camino, y llegamos a Meerburg a media mañana. Justo a la
entrada del pueblo, a mano derecha encontramos una casa preciosa
que alquilaba habitaciones. 45 € habitación doble con desayuno,
habitación enorme con una gran terraza. Dejamos el coche en el
aparcamiento de la casa y bajamos andando al pueblo caminando
entre viñedos. En una palabra: Sorprendente. Sabíamos que el
pueblo era bonito, pero no esperábamos que nos dejara con la
boca abierta. Callejuelas de casas de entramado de madera,
arcos, plazas con fuentes y estatuas de piedra, un molino de
agua, el castillo viejo y tres palacios, el paseo “marítimo” y
los jardines junto al puerto… Comimos en una cervecería de la
Unterstadt strasse y pasamos la soleada tarde paseando
relajadamente por el pueblo, junto al lago, por los jardines,
por arriba, por abajo… precioso. Vimos atardecer desde los
jardines del palacio, con el sol reflejándose en el lago y
ocultándose tras la orilla suiza. Nos recomendaron ver la isla
de Mainau (o isla de las flores) y Lindau, una ciudad cercana
que era muy bonita, pero nos gustó tanto Meersburg que no
quisimos movernos de allí. Cenamos en Alemanen Torkel, un
romantico restaurante de la Steig strasse a la luz de las velas.
Y ya de noche, con un frío que pela, volvimos a la casa a dormir
calentitos bajo el edredón.
DIA 6
Nos levantamos llenos de ánimo por que volvíamos a la selva
negra. Regresamos por algunos de los sitios en los que habíamos
parado los días anteriores y continuamos hasta Gengenbach, un
pueblo de cuento de hadas. Dejamos el coche en las afueras y
entramos al pueblo por una arcada, el casco histórico y las
callejas de entramados de madera te obligan a hacer mil fotos,
como por ejemplo la calleja Engelgasse. Se levantó un aire
helado así que pasamos a una cervecería a recobrar fuerzas.
Continuamos hasta Estrasburgo, aparcamos el coche en las afueras
y recorrimos la ciudad. La ciudad está llena de cosas bonitas,
como la pequeña Francia, que es un barrio de casas de madera,
junto al río, la catedral, las antiguas murallas, y las exclusas
del río. Pero comenzó a llover a cantaros y hacía un frío que te
helaba la respiración, así que nuestro paso por la ciudad fue a
la carrera. Cogimos la autopista y subimos al norte, hasta Trier
(o Treveris). Buscamos casas rurales pero no encontramos
ninguna, así que finalmente nos quedamos en el hotel Astoria. 80
€ una habitación que no le llegaba ni a la suela del zapato a
las que habíamos tenido hasta aquel momento. Pero estaba limpio
y céntrico.
Caminamos hasta el centro y vimos la
plaza, la Porta nigra y los principales monumentos. Cenamos
frente al hotel y a dormir. Al día siguiente debíamos regresar a
Bélgica y teníamos varias horas de camino, así que nos acostamos
pronto, empezando ya a sentir la añoranza por la selva negra,
sus pueblos y sus gentes.
Turismo
temas relacionados con
blog de viajes
Index turismo
.
Buzios
.
Paris en 4 dias
.
Ruta 201 al Canada
.
visitando Paris
.
Lago helado en Pakistan
.
salir de aeropuertos
.
ruta del Champagne Epernay
.
islas privadas
.
hora en el mundo
.
el Clima en el mundo
.
Crucero por el Nilo Piramides
de Egipto
.
Chamonix
.
Rio de Janeiro Brasil
.
Turquia
.
Cambio divisas dinero
.
mi viaje a Mozambique
.
Monaco
.
El Chalten
.
Fiordos
.
el castillo Urquhart Escocia
.
Italia
.
Cañon Itaimbezinho Brasil
.
baje guias Buenos
Aires gratis
.
Viena
.
Belgica Meneken Pis
.
Blog China
.
Viaje a Chipre
.
Holanda Belgica
y Luxemburgo
.
Marrakech
.
Mi viaje a Mexico
.
en tren de Pekin a Moscu
.
de viaje por Ontario
.
mi viaje a Canada
.
paseando por Suiza
.
viajar por
la Costa Oeste de Estados Unidos con
poco dinero
.
Planos de
Recorridos gratis a pie por Buenos
Aires .
viaje Teheran-Damasco
en bici
.
viaje a Yemen
.
EEUU en sierte dias
.
recorrido
en Costa Rica
.
EEUU
California, Nevada, Arizona
.
EEUU Viaje a Sacramento California .
Mi primer viaje a Nueva Zelanda
.
viaje a Machu Picchu
.
EEUU
Nueva York
.
Selva
Negra
.
Planos de
Recorridos gratis a pie por Quebec
Canada .
+ vistas de
satelite
.
Coliseo Romano
.
Plaza San Pedro
Vaticano
.
Opera de Sidney Australia
.
Acropolis de Atenas Grecia
.
Torre Eiffel
.
Aerop. Charles de Gaulle
.
Hotel Les Invalides
.
Catedral Notre Dame
.
Palacio de Versalles
.
Museo Louvre
.
Piramides de Egipto
.
El petroleo en Egipto
.
Alhambra de Granada
.
Palacio de la Zarzuela
.
Aeropuerto de Barajas
.
Museo Guggenheim Bilbao
.
Palacio Principes de España
.
El Escorial Madrid
.
Montecarlo, Monaco
.
Lucerna Suiza .
Ruinas de San Ignacio
.
Plaza del Pilar Zaragoza
.
Base Antartica rusa
.
La Palmera Dubai
.
Monumento a los Caidos España
.
Plaza Roja Rusia
.
Morro de San Juan Puerto Rico
. PuenteGolden
Gate .
Torres Petronas Kuala LUmpur
.
Laberinto Horta Barcelona
.
Glaciar Upsala Patagonia
.
Cruceros Miami
.
Fisher
Island
.
Epcot Disney
|