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USA Costa a costa.
Luego de recorrer Florida, la
madrugada del 4 de diciembre abordé (en West Palm Beach) el
bus de Greyhound Lines. Efectivamente (si bien había vivido
malas experiencias con dicha empresa) decidí viajar con “el
perro”, pues era la única opción que tenía. En otras
palabras, el boleto lo había adquirido con anticipación a 99
dólares y me permitía parar en varias ciudades durante el
viaje. Lo importante es llegar una hora antes, ver si es
necesario pagar 10 U$a (derecho a cambiar bus. Solo lo pague
una vez) y hacer la cola; pues entran hasta que se llene el
autobús. El avión costaba unos 300 y no podía conocer otras
ciudades.
El tren no llega y no hay otras empresas que le hagan
competencia.
Os invito a leer el diario de
viaje de Florida.
www.greyhound.com La tercer parada fue Orlando. Dado que ya
conocía la ciudad, decidí esperar y seguir viaje hacia el
oeste por la Interestatal 10. Pasamos por Tallahasee, Panamá
City, etc. Y, siempre tangentes al Golfo de México, llegamos
a Alabama. Recordé automáticamente a Forest, aunque solo
paramos en Mobile, luego de pasar un puente hermoso que se
eleva sobre la bahía que lleva el nombre de susodicha
ciudad.
Greyhound es muy impuntual y malo. Continuando por la
Highway 10, cruzamos al Estado de Mississippi. Desde la
ventana se veía muy poco; la noche era oscura, sin luna y
fría. Cada tanto pasábamos uno de esos grandes camiones que
vemos en la televisión. Nos detuvimos en una sola ciudad (de
dicho estado); era muy pequeña y no pude reconocer su
nombre... quizás era próxima a Gulfport o Long Beach.
Tampoco recuerdo a que hora entramos en Louisiana y tomamos
la Interstate 12 hacia Bouton Rouge. Esta ciudad sería la
13° parada. Estaba muy cansado de viajar. Eran muchas horas
de estar sentado. Tenía muchas ganas de detenerme ahí, de
vivir el Río Mississippi. Pero se daban una serie de
obstáculos que me hicieron cambiar de idea. Lo más
significativo era que estaba alejado de la ciudad, los
transportes públicos son malos y era una noche fría.
El auto es fundamental para
moverse en Usa. Estaba previsto salir en 45 minutos, pero
nos demoramos un poco más de una hora. Una vez en camino,
retomamos la Hwy 10 parando en Lafayete y Lake Charles. Dos
ciudades perdidas en la carretera.Entramos al Estado de
Texas viendo el amanecer. Ya no sabia como sentarme,
llevaba 32 horas en el bus y mi celular ya no tenía
baterías, pues durante el viaje me mantenía en contacto
mediante SMS con varios amigos. Entre ellos estaba Lorena
(desde Groton, CT). Ella me había encontrado por Internet
la hotelería más económica de Houston. Ciudad parecía muy
prometedora y que me interesaba conocer. Así, que salí de a
terminal de autobús (que por cierto, a diferencia de las
ciudades anteriores, se encuentra muy próxima al downtown)
con muchas ganas de verla y
vivirla.
www.houstondowntown.org Entonces, llegue a Houston por la
mañana, bien temprano con la idea de detenerme y pasar la
noche. Es una muy linda ciudad, amigable y por sobre todo
muy moderna. Es importante enfatizar que me sorprendió la
cantidad de gente que estaba por todo el microcentro (zona
de los bancos) y la cantidad de salones
(cantinas-restaurantes) con mesas grandes (donde se podía
socializar y compartir la hora del almuerzo).No obstante, a
las pocas horas me había dado cuenta que ya la había
recorrido en su totalidad (no es una ciudad europea, donde
te lleva 4 días conocerla). Por ende, me parecía innecesario
pasar la noche allí y gastar en hotelería (con precios
superiores a la media estadounidense). Resumiendo, a media
tarde decidí regresar a la terminal y continuar
camino.
Los Hoteles en USA cuestan 47
U$s
promedio.
Antes de salir a caminar por
Houston había anotado los horarios de salida y llegada a
distintas ciudades ubicadas hacia el oeste. En función de
los horarios y llegadas seleccioné a Dallas (Famosa por su
serie televisiva) como la parada 19 de mi tanotur. Pienso
que es fundamental llegar a una ciudad desconocida en un
horario prudente (considerando incluso la clásica demora)
para no tener riesgos; aunque la terminal se encuentre
cercana al downtown. Al llegar me di cuenta que había hecho
bien en prever todos los detalles.
En Dallas, entonces, continué
la misma conducta. Es decir, averigüe los horarios para
continuar viaje y me informe de cualquier problema que
podría llegar a suceder a la hora de continuar viaje. Si
bien mi inglés americano es malo, logre rebuscármelas. Luego
de dejar el bolsito viajero (y mis cosas) en un locker de la
terminal (no todas poseen) salí a recorrer la ciudad. Me
caminé sus 2 calles principales de punta a punta y
sinceramente me gusto mucho como estaba iluminada. Sus
rascacielos denotaban con neón sus formas, las calles
enfatizaban con luces sus adornos de Navidad, un negocio de
perfumes se destacaba del resto por su decoración
incandescente y, por cierto, encontré muchos bares y pubs.
Algo que busco siempre en todas las ciudades.
www.dalasdowntown.com A altas
horas de la noche regrese al camino. Ahora por la Intestate
20 hacia la ciudad de El Paso. Fueron muchas horas de viaje
y 6 paradas más... algunas de ellas en lugares fantasmas,
con solo un par de casas o solo una estación de servicio.
Igualmente, el paisaje fue encantador. Vi nevar por Midland,
llover por Van Horn y el amanecer sobre el Río Grande. El
stop 30, si no había perdido la cuenta, fue El Paso. Ciudad
Fronteriza y hermana de Juárez (Chihuahua, México).
Obviamente recorrí ambas y en particular Juárez. Igualmente,
es importante mencionar que me gustaron mucho ambos destinos
y -de cierto modo- me adelantaron (cosa que interpreto
ahora, finalizado el viaje) como seria Tijuana y San Diego.
En ambos casos, ciudades que piensan iguales, pero están
divididas por una frontera que -desde mi opinión- no debería
existir.
Os invito a leer el diario de
viaje de México. Eran las 5:40 (1 hora de atraso... cosa MUY
frecuente de Greyhound) del 8 diciembre cuando continuamos
camino hacia el oeste. Cruzamos el estado de Nuevo México
parando en 3 oportunidades durante la noche. Todas paradas
de pocos minutos pues estabamos con retardo... cosa que no
me permitió cenar.Tampoco pude comer nada en Arizona. Si
bien nos detuvimos en ciudades como Tucson y Phoenix, por el
horario estaba todo cerrado y me debía conformar con
snackers.
El servicio de Greyhound es
vergonzoso. Amanecí viendo el desierto Mojave, en California
y para las 10 (con 2 horas de atraso) llegué a destino.
Después de 2970 millas (según tiket Greyhound) y 43 paradas
(según mi memoria), pisé en Los Angeles.Imaginen como estaba
de contento... ya desde el primer cartel, luego de la ciudad
de San Gabriel, venia escuchando The Doors... y cantando
“...from L.A. California..... The Doors” una y otra vez.
Traten de comprender lo emocionado que estaba.
¡Había cumplido mi sueño!
73 horas de viaje, sin los
stop importantes. Es verdad, debía haberle dedicado más
tiempo al tour “Costa a costa”, haberme detenido en más
oportunidades y haber conocido New Orleans (por ejemplo).
Sin embargo, sepan comprender que nunca estuve maravillado
con la cultura estadounidense; salvo algunas muy pocas cosas
concretas como su música y llegar a conocer L.A. Consideren
además que hacia 5 años que venía reenviando el viaje a USA
y que mi objetivo inicial era simplemente cumplir la promesa
de visitar a un amigo (Christian en Florida) para las
fiestas y llegar a L.A. Así que el resto, para mi, era un
regalo de la vida.Los invito a leer el diario de viaje de
California.
Sin dudas, los Estados Unidos
es un país tan grande que todas esas millas recorridas no
son nada, son insignificantes en tan vasto territorio. Habrá
que regresar, para conocer bien varias cosas que saltié. No
obstante, la experiencia me indica que deberé hacerlo con un
grupo de amigos y en auto.
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