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imponente Château Frontenac,
legendario hotel y buque insignia de la cuidad, para luego
pasear por el Boulevard Champlain un mirador frente al imponente
rio San Lorenzo.

Os recomiendo comer en el D´Orsay en
la Rue Burde (muy cerca del Château Frontenac, pues se agradece
la buena cocina francesa después de las típicas comidas basuras
anglosajonas. Por la noche en su terraza tiene cantantes en
directo y no es caro. No dejéis de visitar la parte baja de la
ciudad siguiendo las escaleras desde la plaza del Château, están
llenos de casas típicas de época con muchos rincones con
encanto, y sentarse en sus terrazas a tomar algo. Por último la
callecita de los pintores también es destacable.
Tadousac: Este pueblo es típico por partir desde allí los
ferrys y demás embarcaciones que te llevan a ver las ballenas
que entran por el rio San Lorenzo, en época de procrear, lo de
las ballenas es algo muy particular, y depende del día el que
puedas ver alguna, muchas o nada, por lo que si vas a
desplazarte para esto y dispones de poco tiempo en el pais, es
algo que yo prescindiría, pues lo más lógico es que veas sólo la
cola de alguna ballena a más de 200 metros de distancia, entre
cientos de demás turistas con cámaras, asi que cada cual.
En cambio el pueblo si me pareció algo digno de visitar, pues
son todas casas victorianas del siglo pasado que le dan un aire
nostálgico al lugar.
Thausand Island: Mencionaré que también estuve haciendo
un crucero por las allí famosas mil islas, dentro de uno de los
2 millones de lagos que tiene el pais, si vais justos de tiempo
os aconsejo no lo realicéis pues no es nada especial, son sólo
grandes casas o incluso palacios, de recreo en minúsculas islas,
nada especial para visitar, a no ser que vayas a descansar una
temporada en el lugar.
Montreal: Capital financiera venida a menos, por culpa de
Toronto, no guarda la misma sensación de ciudad limpia y
ordenada como las demás, más bien encuentras lo más parecido a
las ciudades yanquis, con sus callejones desangelados entre
rascacielos, pero ha sido una ciudad olímpica y eso se nota,
Recomiendo visitar sobre todo la zona universitaria, ya que se
encuentra incrustada sobre una colina repleta de casas
señoriales del siglo pasado, muy pintoresco, por supuesto la
famosa iglesia situada entre rascacielos en la calle San
Catherine que a su vez es la más populosa y comercial de la
ciudad, os llamara la atención que toda la ciudad está
comunicada por pasadizos subterráneos llenos de centros
comerciales, los cuales son la vida de la ciudad en el largo
invierno canadiense. Si disponéis de más tiempo no está de más
visitar la zona olímpica y el mirador de San Jose. Y para los
amantes de la vida nocturna Montreal es la ciudad con más
ambiente en todo Canadá, encuentras locales de todo tipo, y la
gente es bastante sociable.

Continuará.
EL OESTE
Hablar del Oeste de Canadá es hablar de las Rocky Montain, más
hay mucho más, como todo en la vida es cuestión de tiempo y
dinero.
Nuestro traslado al Oeste comenzó desde Montreal, en un vuelo de
7 horas, por hacer escala en Toronto, (sin escalas son 5 horas),
y llegada a Vancouver, a la orilla del Pacífico.
Vancouver: Es una ciudad con muchas particularidades, en
primer lugar es famosa por su cálido clima, a diferencia del
resto de ciudades canadienses, ya que las Rocosas la protegen de
los gélidos vientos de Alaska, su clima en invierno tiene unas
mínimas de 5º grados, vamos, es el paraiso frente a los -30º que
se llegan a alcanzar en el resto del pais. La ciudad está
edificada sobre la isla de Vancouver, y lo primero que resalta
es la inmensa cantidad de personas orientales que viven en ella,
he estado en varios países de Asia y por un momento creí estar
en las calles de Hong Kong, la ciudad es bonita y agradable pero
eso si, a partir de las 10 de la noche apenas ves un alma por
las calles, la calle más famosa y comercial es la calle Robson,
donde podrás encontrar todo tipo de firmas, más si queréis
comprar barato trasladaros a Gastown tres o cuatro calles más
abajo en dirección al mar, las diferencias de precio son
importantes, además es la zona más bonita de la ciudad con sus
calles peatonales de piedras rojizas y flores, con su famoso
reloj a vapor deleitándote con su melodía cada 15 minutos. Muy
cerca de alli tienes Chinatown aunque si has estado en oriente
te decepcionara bastante. La ciudad es tan segura como
cualquiera del país pero en esta si que se detecta un gran
número de mendigos inofensivos, seguramente atraídos por el
cálido clima. La zona más visitada por los habitantes de la
ciudad es el Stanley Park, muy recomendable, este parque es
inmenso, y tiene zonas caminando las cuales crees que estás en
el centro de un bosque sin retorno, más también encuentras un
acuario y muchas zonas de recreo, podéis ver alli, gran cantidad
de totems indios, pues es en esa parte de la isla donde vivían
los primeros habitantes del lugar. Lo que no os podéis perder
bajo ningun concepto es pasear por el parque a orillas del mar
justo cuando va ha anochecer, pues la vista de la ciudad es
sublime, no sabes si estás en Manhatan, Singapur o Kuala Lumpur.
Por último mencionaros la playa de Kitsilano (en verano dan
espectáculos de fuegos artificiales impresionantes) y el Canada
Place como uno de los edificios más representativos, junto a la
vista desde el museo de las ciencias frente al estadio de los
Vancouver Lions. Como anécdota comentaros que es una de las
ciudades preferidas de Hollywood para rodar películas y es raro
el dia que no te encuentras algun rodaje, nosotros nos
encontramos con el rodaje de la última película de Morgan
Freeman (No sé el título, pues no está estrenada), y cual fue mi
sorpresa que tenía un papelito nuestra paisana Elsa Pataky!
Casualidades de la vida.
Nuestra ruta por el oeste comenzó desde Vancouver que es la
salida natural para entrar en las Montañas Rocosas, a través de
la Columbia Británica, para luego pasar a la provincia de
Alberta, recorriendo dos de los parques nacionales más
importantes del mundo, el de Jasper y el de Banff para acabar en
la ciudad de Calgary.

camara web en directo desde Vancouver Port Mann Bridge
gentileza de:
http://bluenose.seafoam.net/

camara web en directo desde Vancouver Port Mann Bridge
gentileza de: http://bluenose.seafoam.net/
Ruta hasta Whistler: El recorrido de Vancouver a Whistler
es en sí una aventura espectacular. De preferencia traten de
evitar conducir el vehículo. Esto solamente porque el que o la
que conduce debe concentrarse en conducir y no podrá disfrutar
mucho de las vistas impresionantes durante las horas de camino.
Esta ruta es conocida en Vancouver y British Columbia como la
ruta Sea to Sky, es decir "del mar al cielo."
La duración del recorrido viene a ser de unas dos horas ya que
son unos 120 km hasta Whistler pero debido a las múltiples
paradas el tiempo vuela, debéis hacer un alto en las cataratas
Shannon, de las más altas de Norteamérica y sobre todo
aseguraros de parar en las Brandywine Falls, a unos 10
kilómetros antes de llegar Whistler, por un estrecho camino
atravesando una vía del tren entre abetos, es el auténtico
lejano oeste, llegaréis a esta impresionante cascada que os hará
deteneros en el tiempo. Una verdadera gozada.
Llegamos a Whistler, famosa estación de esquí donde se
celebrarán los juegos olímpicos de invierno de 2010, aparte de
esto, es famosa por ser hoy en dia el referente mundial de
Mountain Bike, desde donde han salido los últimos campeones
mundiales. La estación está muy animada, con cantidad de bares y
restaurantes, está situada en un valle entre dos montañas, Monte
Whistler y el Blackcomb, os recomiendo el primero ya que tiene
las mejores vistas del valle, se sube por un funicular, cuesta
unos 29 dólares y su horario es hasta las 17.30 horas, la vista
es majestuosa, pues se ve toda la cordillera de las Rocosas, y
los diferentes lagos que fluyen por el valle. Para pasar la
noche, Whistler está bien pues es el último bastión donde puedes
encontrar animación nocturna antes de adentrarte en las Rocosas
y pasar la tarde en la piscina y jacuzzi del hotel divisando las
montañas no tiene precio.
Salimos temprano para adentrarnos en el parque nacional, más
hasta Jasper nos queda bastante camino, aproximadamente unos 550
km desde Whistler, por lo que nos lo tomamos con calma
disfrutando de la cantidad de lagos y sobre todo salvajes ríos
que nos encontramos por esta carretera, entre ellos podéis parar
en el lago Duffy, ya que aparte de bonito, al final del lago
está compuesto por cientos de maderos hechos en su mayoría por
castores que habitan esas aguas. Seguimos por el valle del río
Fraser y cruzamos las montañas Coquihalla hasta llegar a
Kamloops, población de los tiempos de la fiebre del oro, donde
el paisaje es totalmente diferente al que hemos dejado atrás
pues parece que te adentras en Arizona, y los lugareños te
contarán la historia de un famoso trampero tipo Jesse James, que
robaba a los ricos, para…quedárselo el.
Pasada esta localidad, continuamos, bordeando el rio Thompson
por la carretera Yellow Head, y el paisaje vuelve a tomar sus
tonalidades verdes, hasta llegar a la localidad de Blue River,
que es un complejo hotelero construido por un esquiador alemán
que se quedó a vivir por el lugar, el sitio es de cuento pues
son cabañas de madera que bordean un bonito lago, decidimos
pasar la noche alli, el único punto negativo del lugar son los
mosquitos, sus picaduras son brutales, asi que como no lleves un
buen repelente lo pasas realmente mal, asi que nada de
pantalones cortos o polos, y aunque parezca lo contrario, sus
efectos no los notas hasta el dia siguiente, cuidado.
Parque Nacional de Jasper:
Partimos por la mañana temprano y nos adentramos en el parque
nacional, nos dirigimos al monte Robson, que nos resulta
imponente, brutal y majestuoso, es la primera sensación real de
que estas en las rocosas, además de ser la cima más alta con
casi 4.000 metros, de su cara central sale una ruta que en
primer lugar llega a un lago a la falda de la montaña, para
continuar hasta bordear por completo la montaña y llegar hasta
el glacial Berg del cual emana un lago con el mismo nombre y
cuya belleza es máxima, la ruta vienen a ser como unas siete
horas. Ni que decir tiene que la fauna de cualquiera de los
parques es imponente, incluido este, asi que puedes ver todo
tipo de animales, nos topamos con un oso negro, a distancia
claro está y estábamos dentro del vehículo gracias a dios, había
también multitud de osos Grizzly más no vimos ninguno, pero si
Alces, Cariboo, zorros y ardillas con regularidad. Continuamos
nuestra ruta hasta Jasper pasando por el lago Moose, el rio
Fraser y el lago Yellowhead, Jasper es una ciudad que da nombre
al parque nacional, como imaginaréis es pequeña pero muy
turística, y llena de hoteles, restaurantes y tiendas de
souvenir, por lo que si tenéis la oportunidad de alojaros fuera
de todo eso, no la desaprovechéis.
Desde Jasper (pueblo), partimos hacia el lago Malisse (Maligno),
de los más bonitos del lugar, antes de llegar a la cima, os
recomiendo veáis el cañón Malisse a pocos kilómetros de Jasper,
y a mitad de camino os encontrareis el lago Medicine, que tiene
un mirador cuyas vistas dañan la vista. Al final de la carretera
llegamos al lago Malisse que como imaginaréis es el más famoso y
turístico del parque, (Yo me quedo con el Medicine), para verlo
plenamente debéis tomar un barco que salen cada hora (hasta las
17.30), el coste creo recordar era de 35 dólares, pero si
pilláis un dia soleado, no tiene precio.
Luego hay que deshacer el camino andado hasta volver a Jasper y
continuar hacia el parque nacional de Banff por la carretera 93
hacia la ciudad de Banff, a unos 290 km.
Siguiendo esa carretera a unos 40 kilómetros os encontráis las
cataratas de Athabasca que son pequeñitas pero muy
espectaculares, no podéis dejar de verlas, también son
interesantes un poco más adelante las cataratas Sunwapta para
llegar a la salida del parque nacional junto al Glacial
Athabasca, es un gran bloque de hielo del periodo glacial y que
une los dos parques nacionales de Jasper y de Banff, las vistas
son muy bonitas como siempre, y se puede subir al centro del
glaciar con unos autobuses adaptados al hielo llamados “snowcoach”.
Salen cada hora desde el albergue de carretera.
Parque Nacional de Banff:
A partir de aquí empieza el parque nacional de Banff y tengo que
reconoces que me equivoqué cuando dije que nada podía
impresionarme tanto como Jasper, ¡que iluso fui!
Fue una borrachera constante de belleza rondando lo etílico, por
la carretera Icefields Parkway, acompañando al río Bow hasta
Banff, nunca dejas de ver lagos, ríos y montañas, animales de
todas las clases, valles descomunales, y el coche lo ibas
parando en cualquier sitio, foto, por aquí, por allá, no sé ni
cuantas fotos llegué a hacer. Parada obligada es el lago Bow,
más si aún a estas alturas no habéis descubierto el paraíso,
cuando encontréis más adelante el lago Peyto, sabréis que no os
miento. Allí si que se detiene el tiempo.
Y para terminar la ruta, llegada al lago Louise, si donde todas
las postales de Canadá reflejan el lugar, es el símbolo del pais,
(más estaréis de acuerdo conmigo de quedaros con el Peyto Lake).
El Louise está masificado de gente, es como una atracción de
feria, pendientes del viejecito que toca el cuerno al borde del
lago, más si buscáis algo diferente, sólo tenéis que seguir el
camino de la orilla derecha del lago desde el hotel, y nada más
empezar existe una desviación en el camino hacia arriba en la
montaña, no os lo perdáis es una ruta de una hora de subida,
pero las vistas son majestuosas, y además tendréis la sorpresa
de descubrir otro pequeño lago en la cumbre, sin apenas nadie
que os moleste.
Para dormir, bajando la carretera del lago a unos dos km, hay
como un conjunto de cabañas de madera con tejados rojizos a la
orilla de un rio, si encontráis plaza no lo dudéis. Como
anécdota del lugar contaré que esa noche que pasamos allí, la
policía tuvo que acordonar las salidas del pueblo pues esa
madrugada a un oso Grizzly le dio por pasearse por sus calles.
A la mañana siguiente a pocos Kilómetros de allí encontráis el
lago Moraine, que es el segundo de mis preferidos pues lo mires
por donde lo mires, te parece irreal.
Y asi llegamos a la ciudad de Banff, masificada de turistas
hasta la saciedad, de todas formas tiene cierto interés el
castillo hotel “Chateou” (No recuerdo el nombre completo),
situado en lo alto de la colina frente al rio y sobre un campo
de golf, con magníficas vistas, y a su vez balneario famoso en
el siglo pasado.
A partir de ahí, salimos del parque nacional, para coger la
transcanadiense en dirección a Calgary, conocida por sus
olimpiadas de invierno del 88 y por las ferias de ganado
celebradas en la segunda semana de julio, con sus rodeos y
demás, (aquí el ganado es lo que el aceite y el vino para
España) pero la ciudad en si, es más tranquila que pasar una
noche en el vaticano, con lo que ya está dicho todo, la recorres
en una tarde. Os llamará mucho la atención que todos los
edificios están comunicados por puentes aéreos cubiertos, para
que en el crudo invierno la gente no tenga que salir a las
calles. Por cierto si en algo merece la pena la noche de Calgary
es por encontrar algún pub con música country en directo, en mi
opinión mucho más pura que la estadounidense.
Pues nada más, espero no os haya aburrido mucho y que os sirva
de algo mi experiencia.
Saludos, foreros.
subido a la red por Taipam

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