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Relatos de este y otros viajes
en http://viajeros.leria.net
5 de Diciembre de 2004
Hoy emprendemos el viaje. Volamos con Ryanair y la
contrapartida de ser "tan barato" (54 euros i/v) es que
hay que ir a Gerona a coger el vuelo.
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camara web en
directo Torre Eiffel
origen
imagen http://www.paris-live.com/ |
Nuestro avión sale a las
6:45 de la madrugada asi que nos tenemos que levantar
muy pronto para coger el coche y subir a Gerona.
Aparcar en el aeropuerto
se ha convertido en una pesadilla y no debes tenerle
mucho cariño a tu coche porque puede que lo tengas que
dejar en medio de un patatal y rezar para que a la
vuelta esté en el mismo lugar.
Nosotros tuvimos suerte y
pudimos aparcarlo en el parking oficial del
"Aeropuerto Internacional de Girona".
La segunda pega de los viajes con Ryanair es que los
aeropuertos de destino tampoco son los principales,
asi que el aeropuerto "de Paris" es el aeródromo de
Beauvais, a 60 Km de Paris. |
Para salvar esa distancia
hasta el destino, Ryanair fleta unos autobuses
coordinados con cada vuelo que por el módico precio de
10 euros por trayecto te dejan en Paris.
He ahi la segunda pega, si comienzas a sumar y no vas en
coche a Gerona, resulta que el vuelo te sale por: 20 €
ida/vuelta bus origen + 54 ida/vuelta vuelo + 20 €
ida/vuelta destino, que son la nada despreciable
cantidad de 94 €. Todo esto contanto que salimos de casa
a las 4 de la mañana y llegamos al hotel a las 10:30 mas
o menos, es decir casi 7 horas de viaje. Como veis
empieza a no salir tan barato viajar en esa compañia.
Al llegar al hotel (después de coger 2 líneas de metro)
nos comunican "amablemente" que, a pesar de haber
avisado de que llegabamos por la mañana, nuestra
habitación no está hecha. Asi que dejamos las maletas en
recepción y nos lanzamos a explorar la ciudad.
Hay que decir que el hotel La Manufacture está muy bien.
La habitación cuesta oficialmente 140 € y nosotros
estamos alojados por 60€ por haber reservado por
internet en Hostelworld. Todo el hotel es muy moderno y
de diseño, nada que ver con los hoteles de estos precios
que se encuentran en Paris.
Como deciamos, nos lanzamos a recorrer la ciudad, hoy es
Domingo primero de mes y por ello algunos museos y
monumentos son gratis. Nos dirigimos al Centro Georges
Pompidou, un edificio muy polémico que alberga desde una
biblioteca hasta un museo de arte contemporáneo.
Entramos en este último que ocupa las últimas plantas
del edificio. En él podemos admirar obras de Picasso,
Chagall, Kandinsky, Matisse. Rothko, Cartier-Bresson.
Para ver este museo hace falta discernir entre lo que te
gusta y lo que aborreces o te parece una soberana
patochada. De estas últimas hay varias, pero si
consigues ir directamente a lo que te gusta puedes pasar
una agradable mañana.
Al salir del Pompidou nos dirigimos de nuevo al hotel y
por fín podemos deshacer las maletas y descansar un
momento. No mucho, porque rápidamente salimos hacia el
Arco de Triunfo. Este es otro de los monumentos qrue son
gratis, y subimos hasta la azotea por 0 euros. Las
vistas no son su único reclamo, en una sala en la parte
mas alta hay una exposición muy interesante de
fotografías de la Segunda Guerra Mundial en Paris.
Desde alli nos dirigimos andando por los Champs Elysees,
hacia la Plaza de la Concorde, donde pudimos admirar el
obelisco traído por las tropas de Napoleón desde Egipto.
Cruzando dicha plaza se llega a los Jardines de las
Tullerias y al otro lado de los jardines se encuentra el
Louvre. Todo este paseo lo realizamos cuando ya se ha
hecho de noche y al llegar al Louvre podemos admirar la
pirámide totalmente iluminada.
Cómo todavía no estamos lo suficientemente cansados
cruzamos el Sena por uno de sus puentes y nos plantamos
en barrio de Saint Germain Des Pres. Al dirigirnos hacia
el Boulevard Saint Germain, nos fijamos en las tiendas
de antigüedades y decoración que jalonan nuestro camino.
Son increíbles. Ya en el Boulevard nos sentamos a
descansar y calentarnos en Les Deux Magots, café
conocido por las tertulias de filósofos y escritores que
se montaban en los años 50. Un café creme y un chocolat
hacen nuestras delicias, servidos en "bandeja de plata"
en un ambiente mágico y con vistas a la iglesia mas
antigua de Paris.
Una vez recuperadas las fuerzas recorremos las
callejuelas de esta zona hasta llegar al Barrio Latino,
en donde callejeamos mas todavía, asombrándonos de la
calidez que se respira a pesar de estar en una ciudad
enorme.
El dia no da para mucho mas, hemos andado muchísimo y
estamos muy cansados. Nos dirigimos al hotel y cenamos
en un restaurante griego en la Avenida Les Gobelins por
sólo 9 euros. Un chollo!
6 de Diciembre de 2004
El lunes, es uno de los días en los que el Mercado de
Las Pulgas está abierto. Para llega hasta alli hay que
coger el metro hasta Port de Clignancourt. Cerca de alli,
justo pegando a la pared del peripherique (especie de
M-30 que rodea Paris) se encuentra la zona del mercado.
Este mercadillo es lo que aqui sería un rastro pero
evolucionado. Ahora mismo es casi un barrio entero de
edificios de una sola planta llenos de tiendas de
muebles, libros y objetos antiguos. Callejear por entre
los puestos es una delicia. Si tuvieramos dinero
tendríamos que haber ido con un camión para irlo
cargando. Hay muchos tesoros. Visitar este mercado nos
da para toda la mañana y muy a nuestropesar salimos con
las manos vacias.
Nos dirigimos hacia Notre Dame, vamos a intentar subir a
la torre siguiendo nuestra "tradición" de subir a todos
los sitios altos en las ciudade que visitamos. Al llegar
observamos una gran cola y vemos que todos los españoles
del puente han decidido hacer lo mismo que nosotros. La
cola es al aire libre y como hace unos 2 grados
centigrados decidimos que ya volveremos otro dia.
Visitamos el interior y nos quedamos impresionados por
los inmenos rosetones que que posee y las mágnificas
gárgolas que veremos mejor cuando subamos a la torre.
Como nuestra visita a Notre Dame ha sido corta y todavía
hay luz decidimos coger uno de los barquitos que dan
paseos turísticos por el Sena. Cogimos los de una
compañía que zarpaba de la Ille de la Cite, la isla
donde se encuentra Notre Dame. Dentro de unos dias
veremos que es mejor subir a la torre y despues con esa
entrada ir a coger estos barquitos ya que con la entrada
de Notre Dame te hacian descuento en el barquito. Como
buena gente del norte que somos, nos pusimos en la parte
superior descubierta del barco a pesar del frío. Las
vistas son muy bonitas y merece la pena dar el paseo a
pesar de lo que cuesta (10€ por persona sin descuento).
A la ida todos los pasajeros aguantamos en la parte
superior pero a la vuelta la gente nos dejó solos y
solamente cuando no sentíamos las orejas y teniamos
dificultades para vocalizar, decidimos bajar al lado de
la calefacción. ¡Prueba superada!
Después del viaje en barquito nos dirigimos a tierra
firme a callejear por nuestro barrio preferido, Saint
Germain Des Pres y el Barrio Latino. A través de ellos
llegamos hasta la Isla de St Louis, la zona con las
viviendas mas caras de Paris, y en donde a pesar de
estar en el mismisimo centro se respiraba una
tranquilidad total. Acabamos nuestro paseo en la Plaza
de la Bastilla y desde alli nos vamos al hotel. Nos
hemos dado una paliza increíble!
7 de Diciembre de 2004
Estamos en el Buddha Bar, una atmosfera relajante nos
envuelve y la música chill out nos transporta a tierras
lejanas...
El dia ha empezado con problemas y aunque nuestra idea
era comenzar de manera muy cultural visitando alguno de
los museos míticos de Paris, los horarios y las colas
nos lo han impedido. El martes no es un buen día para
visitar el Louvre, mas que nada porque es el día de
descanso semanal, asi que está fermee (cerrado para los
amigos). Con rapidez y un plano de Paris, decidimos que
lo mas sensato es ir al museo de Orsay que se encuentra
unos 20 minutos andando y así aprovechamos la mañana. La
sorpresa nos la llevamos al ver que todos los españoles
de Paris han decidido hacer lo mismo y vemos una fila de
unas 2 horas de espera para entrar. Segundo contratiempo
en menos de una hora. No pasa nada, cambiamos el chip
del día y cogemos el metro hasta el barrio de oficinas
mas grande del mundo: La Defense.
Un lugar impresionante, cada edificio de oficinas es
original y el conjunto resulta interesante. Rodeado de
servicios y con mucho espacio libre, sin duda resultaría
un lugar agradable para trabajar. El edificio mas
característico es el Cubo. Un gran cubo con el centro
vacio por el que suben varios ascensores de cristal
hasta la parte mas alta. El edificio es impresionante.
La "gracia" es que está en linea recta con el Arco de
Triunfo y el Obelisco y en los dias claros se puede ver
el Obelisco a traves del Arco de Triunfo.
En la explanada central hay un mercadillo gigante con un
montón de puestos de todo tipo, incluso de comida rápida
tradicional. Vemos muchos ejecutivos comiendo mientras
pasean por los puestecillos. Uno de nosotros no puede
resistir la tentación de entrar y curiosear por los
puestos y el otro le tiene que arrastrar hacia afuera.
Desde La Defense nos dirigimos a Montmartre y al bajar
del metro en Blanche nos topamos con el mítico Moulin
Rouge. Desde alli subimos andando hacia el Sacre Coeur,
todas las calles son con bastante pendiente pero el
barrio está lleno de tiendas muy bonitas y realizamos
alguna compra interesante. El barrio está lleno de
turistas y eso le quita un poco el encanto frances y por
si fuera poco la mayoría son españoles y para colmo nos
encontramos con unos compañeros de carrera. Asi que
tuvimos el pack completo. Al llegar a lo alto del Sacre
Coeur se pueden apreciar unas maravillosas vistas de
Paris, si el día no está nublado como era nuestro caso.
Asi que nosotros pudimos ver Paris entre la bruma, pero
era igualmente bonito.
Visitamos el Sacre Coeur y recorremos las callejuelas de
la parte alta de la colina, sin dejarnos, por supuesto
la Place du Tertre. Todo muy bonito pero muy turístico,
todo turistas disparando con la camara digital como si
les fuera la vida en ello. Como ya era muy tarde
decidimos comer alli mismo y corroboramos lo que nos
parecía, la comida mala y cara. No es recomendable
quedarse a comer por alli arriba, por eso al bajar de la
colina decidirnos comernos unas deliciosas crepes de
banana y chocolate en un puesto que hace esquina delante
justo del metro. DELICIOSAS!!
Algo curioso que podemos ver en cada zona a donde vamos
es que existe una especie diferente de "caza-turistas".
En Montmartre, a los pies del Sacre Coeur, lo que abunda
son los negros que te intentan hacer una pulsera de
hilos trenzados alli mismo usando como sujección tu
dedo, asi que si te cazan te tienes que estar con el
dedo erguido hasta que acabe de hacer la pulserita. En
otras zonas hemos visto vendedores de torres eiffeles
con luz, vendedores de rolex "autenticos" etc.
Todavía nos queda toda la tarde asi que decidimos
acercarnos a los pies del monumento por excelencia de
Paris, la Tour Eiffel. Al llegar está anocheciendo y
podemos observar de cerca las miles de luces
estroboscópicas que se encienden y apagan por toda la
torre a las horas en punto. Es un espectaculo
impresionante. Subir hoy a la torre no es tan fácil,
resulta que en la pata por donde se cogen los ascensores
hay una cola de unas 2 horas de espera, nos acercamos y
comprobamos que la mayoría son españoles!. Claro, está
es la última noche que van a estar en Paris y tienen que
aprovechar. Como a nosotros aún nos quedan mas dias pero
tambien queremos subir decidimos subir por otra de las
patas en la que no habia colas... ¡porque era para subir
andando!, sólo hasta la segunda planta eso si, pero
andando. Puede parecer una locura pero es muy
recomendable hacerlo, de esta manera puedes apreciar mas
de cerca la estructura de la torre y en cada descansillo
se exhiben unos paneles con detalles de cómo se fué
construyendo la torre. Las vistas desde la segunda
planta son impresionantes y la última planta se ve muy
muy arriba. Mañana intentaremos subir en ascensor hasta
arriba.
Despues de tal gasto de energia nos dirigimos en el RER
hacia el Barrio Latino para degustar una fondue y una
raclette que se le ha antojado a uno de nosotros (y
tampoco soy yo). Elegimos un restaurante pequeño pero
con buena pinta y con poca gente, pero a los diez
minutos todas las mesas de nuestro alrededor estan
ocupadas por españoles. No es una exageración, el 90% de
las mesas estaban ocupadas por españoles. Los franceses
no gastan en mesas espaciosas y locales grandes, asi que
comes pegadito a tus vecinos de mesa, escuchando sus
conversaciones (y ellos las tuyas). La fondue y la
raclette estan muy buenas y ya no podemos mas.
Para relajarnos decidimos ir a un objetivo prioritario
en nuestra visita, el Buddha Bar. Cerca de la Plaza de
la Concorde, se encuentra este restaurante-bar de estilo
oriental y con musica chill-out. A pesar de ser muy
elegante y chic, se puede entrar sin ningun problema y
sentarte donde mas te guste. Es muy recomendable .... y
caro.
8 de Diciembre de 2004
Como ayer no pudimos ir al Louvre, hoy vamos
directamente hacia el museo. Yo soy un poco reticente a
visitarlo porque me parece que es mas famoso por el
nombre que por lo que contiene en su interior. Haced la
prueba y preguntad a alguien que os diga una obra que se
exponga en el Louvre y que no sea la Gioconda, muy poca
gente sabrá decir algo. El Museo del Prado tiene obras
mucho mas conocidas que el Louvre. A pesar de todo, la
presión social nos puede y entramos a verlo pagando la
entrada de 8,5 euros que nos da acceso a lo que creemos
mas interesante.
El museo es enorme y antes de cansarnos nos dirigimos
como todo buen turista "aborregado" hacia La Gioconda.
No es muy dificil encontrarlo ya que no hace falta mas
que seguir a la masa... Al llegar observamos que es el
único cuadro protegido con un cristal y no tardamos en
descubrir por qué. La gente se vuelve loca, todo el
mundo sacando fotos con flash, dando codazos para llegar
a primera fila, como si fueran los periodistas para
entrevistar a algún político. Una vergüenza. Como la
escena es curiosa, decido avanzar hasta la primera fila
y sacar la contrafoto. Visitamos el resto del museo a
paso rápido y parandonos solo en lo que nos interesa. Lo
que mas nos gustó fue la zona de las antiguas
civilizaciones, con piezas muy dificiles de encontrar en
otra parte del mundo.
Despues de comer por las cercanías del museo nos
dirigimos al Canal de St. Martin. Situado en la parte
alta de la ciudad, nos bajamos del metro en Stalingrad y
desde alli continuamos andando hasta la Place de la
Bastille, pasando por la Place de La Republique. Este
paseo constituye una experiencia de Paris muy diferente
a la que se tiene al recorrer distritos de mayor
elegancia. Los edificios de este barrio rememoran la
vida en el floreciente mundo industrial del siglo XIX. A
este canal era donde se acercaba Amelie a tirar piedras
desde una de sus muchas compuertas para que las barcazas
salvaran el desnivel del cauce. Nos cuesta unas 3 horas
hacer el recorrido pero volvemos encantados. Por primera
vez en todo el viaje hemos logrado estar viendo algo
bonito sin estar rodeados de turistas españoles. La
primera española que hemos visto ha sido la cajera de
una tienda de deportes en donde he entrado a comprarme
un gorro de lana. Incluso le ha llamado la atención que
anduvieramos por alli!.
Al ser nuestra última noche nos dirigimos hacia la Tour
Eiffel, hoy no nos podemos perder el subir hasta la
parte superior. Al llegar comprobamos que no hay ni
cinco minutos de cola y accedemos rápidamente a los
ascensores. La subida da un poco de impresión ya que los
ascensores se van poniendo verticales conforme suben por
uan de las patas. Al llegar al segundo piso se debe
salir y cambiar de ascensor a uno mas pequeño que sube
por el centro de la torre. Las vistas desde arriba son
impresionantes, Estas muy alto y se alcanza a ver La
Defense y demás barrios lejanos. Estamos un buen rato en
la torre intentando identificar todas las zonas por las
que hemos estado y sólo cuando el frio nos vence
decidimos bajar.
Hoy hemos decidido que no vamos a escatimar en gastos y
que vamos a cenar cocina francesa de verdad. Mirando las
guias, damos con un restaurante de franceses cerca de
nuestro barrio preferido. El restaurante se llama Aux
Charpentiers (10 Rue Mabillon), y por segunda vez en el
día conseguimos ser los únicos españoles del lugar.
Cenamos copiosamente y comprobamos que la cocina
francesa es muy diferente a la española en cuestión de
condimentos y mezclas de sabores. Salimos encantados.
El dia no da para mas y nos vamos al hotel a organizar
las maletas ya que mañana a las 12 tenemos que estar
fuera de la habitación.
9 de Diciembre de 2004
Hoy es nuestro último día en la ciudad. Ya hemos
recogido las maletas y después de dejarlas en la
recepción nos dirigimos hacia Notre Dame. El lunes ya
estuvimos en la catedral pero no pudimos subir a la
torre debido a la larga fila existente. Hoy en cambio no
había casi cola, y en 20 minutos ya estabamos dentro.
Para subir hasta lo mas alto se debe hacer por las
escaleras y al entrar ya avisan que no está recomendado
para los enfermos del corazón. Como de momento nosotros
estamos sanos nos lanzamos escaleras arriba. En una
primera parada se pasea por un pasillo entre las dos
torres. En esa zona se encuentran las famosas gárgolas
características de Notre Dame y una acceso a la campana
mas famosa de la catedral. Desde alli se accede a la
parte superior de la torre sur a través de unas angostas
escaleras en las que el cruce con los visitantes que
bajan es bastante dificil. De la parte mas alta se
tienen unas vistas impresiontes.
Después de la visita a la catedral nos queremos despedir
de Paris comiendo nuestras últimas crepes. En el barrio
de Saint Germain Des Pres recordamos haber visto varias
creperies y nos dirigimos hacia alli. Nos decidimos por
L"Etoile en la calle Princesse y acertamos de pleno.
Pedimos unas crepes y unas galetes que llevaban hasta un
huevo frito encima. Además podías ver cómo la hacian
porque la cocina estaba en medio del restaurante y las
paredes eran de cristal.
Al terminar de comer y para exprimir el tiempo al máximo
nos acercamos a los Jardines de Luxemburgo, muy cerca de
donde nos encontrábamos. La visita fué corta porque
hacia muchisimo frio pero nos parecieron muy bonitos.
son los típicos jardines franceses con muchos parterres
y muy decorados. Debe ser un lujo acercarse por aqui en
los meses mas calurosos para tomar el fresco.
Aún nos dio tiempo de rebuscar en una librería cercana
un libro de recetas de crepes que pondremos en práctica
en España y de tomarnos un cafe creme y un chocolat en
Les Deux Magots, cerrando de esta manera el círculo, ya
que nuestro primer día en Paris tambien disfrutamos de
la misma consumición en uno de los cafés con mas
carácter de la ciudad.
Nuestro viaje desde al hotel al aparcamiento de Porte
Maillot en donde se tomaban los autobuses de Ryanair no
fue todo lo tranquilo que esperabamos. Resulta que en la
peor parada de todo Paris en cuanto a conexiones y
cuando ya ibamos con el tiempo justo, el con voy de
metro se paró y comunicaron por los altavoces que dos
personas se encontraban andando por las vias y que
mientras la policía iba a detenerlos la línea en
cuestión dejaba de circular. Asi que rápidamente tuvimos
que rehacer nustro trayecto haciendo unos cuantos
transbordos mas y corriendo por los andenes con las
maletas. Llegamos justisimos a la parada de Porte
Maillot y para colmo un grupo de ryaneros españoles
histéricos convencidos de que perdían el avión nos
hicieron equivocarnos de salida, teniendo que andar mas
de lo previsto para llegar al bus. En el autobús nueva
odisea, resulta que la gente se vuelve loca y se creen
que no cabemos todos asi que en cuanto abrieron las
puertas todo el mundo subió al bus y solo cuando ya no
cabía nadie mas ni sentado ni de pie por el pasillo se
dieron cuenta de que al lado habia otro autobus vacio
para coger a los que no entraban en el primero, Nueva
revolución y los que estaban de pie, abajo, para subir
al otro. En el aeropuerto de Beauvais otro espectáculo.
La "carpaterminal" no es lo suficientemente grande como
para acoger a todos los pasajeros y ni siquiera es lo
suficientemente larga como para que se organicen filas
para embarcar, asi que lo que se monta en un barullo
impresionante con todo el mundo histérico para sentarse
juntos en el avión.
Después de toda esta odisea, llegamos al aeropuerto de
Girona y encontramos el coche en el mismo sitio donde lo
habiamos dejado, asi que no nos podemos quejar.
Volvemos con un grato recuerdo de la ciudad y menos
grato del viaje con Ryanair. Volveremos a Paris, ¡pero
con otra compañia!
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